La 4° etapa del Giro d’Italia 2026 consta de breves 138 kilómetros que conducen de Catanzaro a Cosenza. Luego del día de “descanso” para trasladarse a suelo local, la caravana se topa con un diseño similar al que cerró el viaje por Bulgaria y por tanto, con otro desenlace abierto a sorpresas.
De entrada los ciclistas se encuentran con un pequeño repecho en el que seguramente se lancen algunos atacantes de bajo peligro para integrar la escapada. Luego todo es llano hasta la base de la única dificultad puntuable en el menú. Esto ocurre a 57.5 km del final.
14.4 km al 6% sin pendientes para anotar. Sin embargo se repite la fórmula del esfuerzo de largo aliento para incentivar a terceros a no hacer de este un simple puerto de paso e imprimir un ritmo que saque de juego a los velocistas. Se corona a 43 km de meta.
Relacionadas: Magnier vuelve a derrotar a Milan en un final dramático contra la fuga
El terreno posterior al ascenso es irregular, pero progresivamente toma forma de un descenso más tradicional que concluye a 20 del cierre. Con la carretera plana, solo resta la aproximación a una llegada no tan adaptada para sprinters puros.
Tres giros pronunciados a 1500 metros y un kilómetro conclusivo plagado de curvas -cuatro en total- que castigarán a quienes hayan fallado en la colocación. Recta final de 450 metros con un agregado relevante: es con pendiente. Es al 4%, que si bien no es una cifra significativa, sentará muy bien en las piernas de los embaladores versátiles.
Clima
Soleado.
Escenario
Algunos deben correr con la idea de no repetir el bochorno del domingo. Es inaudito que con un puerto de paso con longitud para alterar el libreto, aquellos con hombres menos veloces opten por ir a rueda o no meter gente en la escapada. El proponer una carrera más agresiva no garantiza evitar un sprint, pero en caso de haberlo, se daría con varios protagonistas mermados y sin la frescura habitual para reventar el pico de vatios.
Hay dos formas de dar una vuelta de tuerca. Una es aumentar el ritmo durante el ascenso, descolgar a varios sprinters y mantener el esfuerzo tras la escalada para evitar o complicar su retorno al lote. La otra es enviar rodadores fuertes en vanguardia y que su misma fuerza sirva de oposición para los interesados en llegada masiva, que por obvias razones, tendrían que ir a un paso conservador en la cuesta para luego imprimir una persecución intensa en la que es probable que pierdan unidades de lanzamiento.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo y es usual que no se exploren estas alternativas para este tipo de parciales en la fase tempranera de la cita. Entonces, bien pueden aguardar pasivamente y llevarse una “sorpresa” cuando el desenlace sea el mismo.
Favoritos
Jonathan Milan – Van dos sprints claros que se le atragantan. Veremos si la tercera es la vencida.
Tobias Lund Andresen – Penalizado por la colocación, lo cual no significa que no tenga piernas ganadoras.
Paul Magnier – Su primera victoria no fue cuestión del azar. Hasta ahora domina a placer los embalajes y para colmo la leve inclinación de este martes le viene como anillo al dedo.
Madis Mihkels – Muy constante en este inicio. Tiene para pelear un podio y si los astros se alinean… de pronto algo más.
Dylan Groenewegen – La caída parece no haberle pasado factura. Su buen presente y amplia experiencia le dan grandes chances de llevarse el gato al agua.
Matteo Malucelli/Thomas Silva – Si no hay selección previa el italiano es la mejor carta, pero si se endurece, el rosa va a intentar un segundo asalto.
Siguen sin aparecer – Kaden Groves (seguramente lastrado por el incidente), Orluis Aular, Pascal Ackermann, Casper Van Uden.
Alec Segaert – Opción #1 en fuga.
Lorenzo Rota – Opción #2 en fuga.
Alessandro Tonelli –Opción #3 en fuga.
Predicción
Vamos a respetar la tendencia de este inicio: Magnier.
Encuentras toda la actualidad del Giro en nuestra sección especial
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
