Los organismos antidoping siguen con sus estudios piloto para implementar una nueva capa de lucha contra las irregularidades en el ciclismo. Además del pasaporte biológico en donde se establecen valores en la sangre para registrar resultados inusuales o anómalos, se apunta a la implementación de otra fuente de datos: los números de los potenciómetros. Pese a las críticas de algunos sectores del deporte, corredores de Visma, Decathlon y Cofidis, entre cinco equipos, participan de las pruebas y ya anticipan que podría volverse obligatorio para todo el pelotón desde 2028.
Avanza el controversial pasaporte de potencia contra el dopaje y prevén implementarlo en 2028
El sistema es controversial porque genera dudas: desde que no son lo suficientemente confiables hasta que los dispositivos pueden funcionar defectuosamente, además de cuestiones vinculadas con la privacidad de datos.
Por el momento, la Agencia Internacional de Testeo (ITA), organismo que se encarga de la vigilancia antidoping en el ciclismo desde hace unos años por mandato de la UCI, reveló que las pruebas ya se llevan a cabo desde hace dos años con 60 ciclistas de Visma – Lease a Bike, Jayco-AlUla, Picnic-PostNL, Decathlon CMA CGM y Cofidis. Adicionalmente, informaron que hay tres formaciones más que solicitaron participar en este estudio realizado con expertos de la Universidad de Kent y de la University College London: Uno-X Mobility, Tudor Pro Cycling Team y Team TotalEnergies.
“El propósito del uso de estos datos de potencia no es detectar infracciones antidopaje sino evaluar ciertos patrones o evoluciones del rendimiento que puedan ayudar a definir estrategias de control específicas como si se le retienen muestras a determinado corredor o no”, explican. “Al igual que con el pasaporte biológico y sus datos sanguíneos y hormonales, en este caso se recopilarían datos de períodos de tiempo extendidos y no puntuales. “Está pensado para examinar el rendimiento de un atleta a lo largo del tiempo, no se centrará en un único rendimiento excepcional aislado”, enfatizaron.
El avance del proyecto cuya idea empezó en 2015
Según declaró Oler Banuls, responsable de las pruebas, el pasaporte está previsto para su implementación en 2028. “No se utilizará para sancionar a los atletas”, declaró a Vélo. “Se utilizará para orientar nuestra estrategia antidopaje: pruebas específicas, reanálisis, análisis de deficiencias, análisis de almacenamiento a largo plazo e investigación de inteligencia”.
“La idea es que, al final del estudio, si hay pruebas que lo respalden, podamos avanzar hacia la inclusión de los datos de potencia y su intercambio en el reglamento de la UCI para 2028”, explicó. El esbozo de un pasaporte electrónico existe desde hace años, pero Banuls afirmó que la tecnología aún no estaba lista. “Comenzamos esta conversación en 2015, pero fue demasiado pronto”, dijo. “Tuvimos que pasar 10 años para que se abriera el debate”.
Banuls afirmó que el estudio también analizará cuestiones prácticas a resolver, como la coherencia de los datos entre diferentes marcas, cómo se pueden almacenar y transferir los datos con precisión y si las cifras de consumo energético podrían manipularse. La recopilación de datos en tiempo real de los ciclistas que participan del estudio comenzará el año próximo y, posteriormente, los investigadores presentarán sus hallazgos al comité asesor del proyecto.
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
