Entre los abandonos de este Tour de France 2026, los de Alex Molenaar (Caja Rural) y la ex malla amarilla Torstein Traeen (Uno-X) tuvieron un punto en común: ambos exhibieron síntomas de contusión cerebral. Y, especialmente en el caso de Molenaar (quién también sufrió una fractura en la mano), la polémica estuvo presente: el neerlandés siguió compitiendo hasta después de la meta, pese a señalar que no recuerda de nada acerca de cómo ocurrió el accidente.
¿Cómo funciona el protocolo de contusión cerebral en el ciclismo?
Un punto importante a señalar es que un fuerte golpe en la cabeza (como se pudo observar en la etapa 6 con Traeen) no necesariamente provoca una conmoción cerebral y lo mismo vale al revés: un choque sutil puede convertirse en un problema grave. Si bien la tecnología de los cascos avanzó, no siempre son eficaces para prevenir estos accidentes.
Desde 2020, la Unión Ciclística Internacional (UCI) aplicó un protocolo específico para examinar a los ciclistas que exhiben síntomas de conmoción cerebral o se los vio involucrados en accidentes donde se golpearon con el casco, ante la existencia de precedentes graves en la materia: Romain Bardet corrió 90 kilómetros con una conmoción cerebral en el Tour de France 2019 e incluso desde antes algunos equipos establecieron por su propia cuenta sus propios protocolos. Los daños a largo plazo pueden ser graves: ciclistas como Taco van der Hoorn (Lotto – Intermarché) y Robbe Dhondt (Picnic PostNL) estuvieron más de un año sin competir.
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¿Y a qué nos referimos cuando a un ciclista se le aplicó el protocolo? El protocolo de la UCI básicamente es una adaptación del test SCAT5 y consta de tres etapas: primero, la evaluación inicial inmediatamente después de una caída; luego, un seguimiento posterior a la carrera y otro al día siguiente de la lesión. Durante una evaluación rápida en carrera, se le pregunta al ciclista si tiene dolor de cabeza, náuseas, mareos o visión doble; dos o más síntomas leves o uno de moderado a grave indican una posible conmoción cerebral. Si el corredor está consciente y habla espontáneamente, se sigue al siguiente paso. De lo contrario, se ordena el abandono inmediato, se alerta al personal de emergencia y se protege su espina.
Las preguntas del protocolo y los síntomas
Posteriormente, se le pueden hacer al ciclista una serie de preguntas para poner a prueba su memoria como: ¿Qué día es hoy?, ¿En qué carrera estamos?, ¿Cuántos kilómetros faltan?, ¿Cuál fue tu última carrera?, ¿Quién es tu director deportivo en esta carrera? o ¿Quién ganó ayer? Dado que los ciclistas se pueden equivocar en algunas de estas respuestas, también se les comprueba se comprueba la amplitud de movimiento del cuello y la columna vertebral sin dolor.
Otra prueba de memoria consiste en leerle al ciclista diez palabras y que repita tantas como pueda, tres veces. Una puntuación de 20 a 30 (1 punto por cada palabra correcta) le da luz verde al ciclista, siempre que no haya otras señales de alerta.
¿Qué sucede después?
El ciclista podría ser sometido a una prueba de equilibrio y a una prueba de recuerdo diferido de las palabras leídas previamente. Cualquier tropiezo o incapacidad para recordar más de cuatro palabras genera sospechas de conmoción cerebral.
Pero no solo se evalúan estas pruebas mnemotécnicas, sino que también se puede proceder al retiro inmediato con síntomas como pérdida de conciencia, confirmada o sospechada, convulsión o ataque epiléptico; Cambio de comportamiento, creciente inquietud, agitación, agresividad; vómitos; dolor de cabeza intenso o que va en aumento; visión doble; debilidad u hormigueo/ardor en brazos o piernas; dolor o sensibilidad en el cuello; desorientación, confusión, incapacidad para responder preguntas; alteración del equilibrio; mirada vacía o inexpresiva; lesión facial tras traumatismo craneoencefálico; visión borrosa, diplopía, dificultad para seguir un objetivo en movimiento; o incapacidad para hablar o tragar. Del mismo modo se evalúa el impacto como si el casco presenta roturas. En caso de luz verde, los ciclistas vuelven a la carrera pero la evaluación tanto por el equipo como por los médicos de los equipos prosigue.
Precisamente, tanto en el caso de Molenaar como el de Traeen, ambos aprobaron el “examen” pero luego empezaron a exhibir síntomas, lo cual los obligó al retiro.
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