Vingegaard prepara a su sucesor: “Me explica personalmente cosas nuevas”

Davide Piganzoli, Sepp Kuss y Jonas Vingegaard (Visma - Lease a Bike) en el Giro d´Italia 2026 Davide Piganzoli, Sepp Kuss y Jonas Vingegaard (Visma - Lease a Bike) en el Giro d´Italia 2026 (Cor Vos)

El Giro d’Italia no sólo redondeará el brillante palmarés de Jonas Vingegaard, sino que también es el escenario en el que el propio danés entrena a un posible reemplazo: Davide Piganzoli. El italiano cumple un rol más allá de ser gregario, está aprendiendo los gajes del oficio de ser jefe de filas.

Así lo confirmó el joven escalador en diálogo con In de Leiderstrui. “En el largo plazo el equipo quiere que me convierta en uno de sus líderes”, dijo quien ha sobresalido como la mejor rueda de auxilio cuesta arriba para el rosa. “Estoy aquí para ayudarle a Jonas, pero a la vez quiero aprender de él”, continuó.

Un proyecto que ya está andando

Pese a negar que esté buscando su propio resultado en la general, el de Morbegno no se comporta como un lugarteniente común y corriente, pues al concluir su relevo, en lugar de desconectar, se mantiene en el esfuerzo por mantener la rueda de otros aspirantes. Para caso, fue 3° en Corno alle Scale tras superar en el sprint a Thymen Arensman y luego obtuvo un 4° puesto en Pila tras resistir varios minutos a la par del mejor de los humanos, Felix Gall. Al término de la segunda semana cierra el top-10 global.

Esto va en concordancia con el proyecto conjunto con Visma de transformarlo en vueltómano. Sin embargo, esas acciones no se limitan a lo que suceda en competencia, sino con el trato que recibe fuera de ella. En ese sentido, Vingegaard asume un papel protagónico, pues hace las veces de mentor para este chico.

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“Todo empezó en el Teide, donde vi cómo se prepara para una ronda de tres semanas. Rara vez se ve estresado y suele estar tranquilo incluso en los días duros”, puntualizó. “A veces se toma el tiempo para explicarme personalmente cosas nuevas… él es muy importante para mí”, detalló.

Desde el equipo son conscientes de la necesidad de pensar desde ya en la era post-Vingegaard y aunque por temas de presupuesto no son capaces -aún- de captar a los jóvenes talentos, optan por el modelo que está a su alcance: aprovechar su forma metódica de trabajar para potenciar a corredores más accesibles en el mercado mientras encuentran al patrocinador que les brinde el músculo financiero para volver a la altura de las escuadras que rigen en ese apartado. Piganzoli es un buen ejemplo de esa idea, pese a que su perfil muy escalador no parece suficiente para mantenerse a la par de los estándares que demanda este ciclismo moderno.


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