La primera llegada de montaña en el Tour de France dejó un escenario bastante claro de lo que se puede esperar para lo que resta del evento. Es que la única esperanza de cara a ver espectáculo estaba centrada en lo que pudiera hacer Jonas Vingegaard, y el danés cedió 2:38. Aún así él se mostró optimista.
El movimiento clave de Isaac Del Toro en el Tourmalet
“Fue un día muy duro”, empezó el de Visma Lease a Bike, equipo que comenzó presionando de bajada de bandera. “Obviamente no fue el día que queríamos, pero las cosas son así a veces”, reflexionó el campeón del Giro de Italia.
“UAE realizó un gran ataque en el Tourmalet y no pude seguirlos”, aceptó, recordando el lanzamiento de Isaac Del Toro a 5 kilómetros de la mítica cima. “Entonces fui a mi propio ritmo y al coronar no estaba tan lejos”, evaluó.
La realidad es que Jonas se mantuvo gran parte del puerto a 10 segundos pero en el final del mismo Tadej amplió la brecha a medio minuto y duplicó eso en el descenso. “La bajada no se me adaptaba realmente”, insistió el de Visma.
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El resto es historia conocida y en el puerto conclusivo, uno de potencia, Pogacar amplió aún más las diferencias y dejó medio Tour en sus manos, casi que confirmando la premonición de quienes sostenían que así sería en la etapa 6.
La bajada y la teoría de la forma por venir
Vingegaard luego esgrimió una excusa. “No estaba en mi mejor versión, no fue mi mejor día, pero es lo que es”, concedió. “Estoy obviamente desilusionado, pero la vida es así, no puedo cambiarlo. Aún creo en mi mismo y en mis piernas. Creo que van a mejorar a lo largo de la competencia, la pelea no está terminada”, cerró el danés.
Una vez más ha iniciado la Grande Boucle casi que definida y Jonas sostiene la teoría de que rinde mejor en su segunda gran vuelta y ahora profundiza al sostener que irá a más con cada etapa. Pero que alguien le recuerde que para cuando eso se haga realidad posiblemente la general lo tenga a varios minutos más.
Adicionalmente señalar que los perseguidores -Remco, Del Toro o Seixas- no terminaron muy lejos a sus espaldas, con lo que tampoco puede descuidarse si anhela -al menos- ser 2º. Está claro que en un final de montaña puro otro pudo ser el desenlace, pero hace seis meses se conocía el recorrido y correr el Giro fue el mejor plan de contingencia que pudieron diseñar. Los resultados lo dicen todo.
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