Finalmente, Jonathan Milan sobrevivió dentro del grupo el brutal muro del día, pero ni así pudo ganar una etapa y cncluyó la jornada tercero, por detrás de Paul Magnier y Edoardo Zambanini. Para él, el problema fue de colocación antes que de piernas.
El portentoso velocista italiano estaba en el segundo grupo que coronó el Muro di Ca´de Poggio (1.1 km al 12.1%) pero logró resistir y una vez que se unieron los pelotones, pasó al frente de cara al sprint. “No fue un día fácil”, expresó el de Lidl Trek.
Magnier, de quedar cortado en subida a ganar la etapa 18 del Giro
“Era posible que se fuera un fuga grande, no era un día garantizado para los velocistas”, agregó. “Tratamos de controlar desde el principio y mis compañeros hicieron un trabajo impresionante. Por eso debe perdirles disculpas ya que no logré el resultado por el que trabajamos tras un esfuerzo como el de hoy”, se sinceró.
“Creo que dimos lo mejor de nosotros y fue un poco mi error tomar la curva en la cuarta rueda. Debí quedarme detrás de Magnier”, analizó. Tampoco había que ser un genio para llegar a esa conclusión tras lo visto en este Giro, con lo que la equivocación sí fue garrafal.
El portentoso sprinter sigue sin levantar los brazos en esta edición tras haber ganado etapas en ediciones previas. Incluso, hizo lo propio y se quedó con la clasificación por puntos en el Tour del año pasado. Esta temporada ha estado lejos de su mejor versión, algo que unido a los méritos de otros y a sus propios errores, ha desembocado en este presente amargo.
Al menos le quedará una última oportunidad el domingo en Roma.
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