Empeiza el Tour de France y, por primera vez en los últimos años, Jonas Vinegaard (Visma – Lease a Bike) iniciará con una temporada perfecta y con una preparación que salió bien… O al menos casi todo bien. Su última concentración en Tignes, Francia en la previa del Tour empezó con retraso por responsabilidad de nada más ni nada menos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Fue aterrador”: La preparación de Vingegaard se vio impactada por Donald Trump
La anécdota la contó el ex ciclista Nathan Van Hooydonck que, tras su retiro obligado por problemas cardíacos, sigue en Visma trabajando dentro del staff de marketing. “Jonas tuvo contacto indirecto con el presidente”, dijo en el podcast de ciclismo De Rode Lantaarn en declaraciones citadas por Wielerflits. “Aterrizamos en Ginebra después de nuestro vuelo hacia Tignes. Jonas me preguntó si había visto un avión en particular allí cuando aterrizamos. Sin embargo, yo no estaba sentado en el lado derecho y, por lo tanto, no lo vi”.
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“Estuvimos sentados en el coche durante cuatro horas para salir del país. Le pregunté: ¿qué avión estaba allí entonces? Resultó ser el Air Force One. Donald Trump estaba en Évian-les-Bains en ese momento para la cumbre del G7. No nos paramos a pensar en absoluto en el impacto que eso tiene en un país. Luego queríamos conducir hasta Tignes, pero estuvimos sentados en el coche durante cuatro horas solo para salir del país. Todos los pasos fronterizos estaban cerrados. Estábamos atrapados en un atasco… Fue aterrador”.
Van Hooydonck prosiguió: “En un momento dado, pensamos seriamente: tenemos que encontrar un sitio donde dormir, si no, no llegaremos a Tignes a una hora decente. Paramos a un lado de la carretera, justo al cruzar la frontera suiza, porque ya preveíamos que al día siguiente sería igual. Así, al menos podríamos conducir tranquilamente hacia Tignes a la mañana siguiente.”
“Buscamos un hotel a quince minutos de Ginebra. A la mañana siguiente, consulté la ruta desde ese hotel hasta el aeropuerto. Era un trayecto de quince minutos en coche, que nos llevó cuatro horas. Fue realmente terrible”, concluyó el relato. Difícilmente 3 horas y 45 minutos menos de retraso le cambien las cosas a Vingegaard incluso en una era de ganancias marginales. Pero en algunos países, la impuntualidad es una excepción a la regla.
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