Mientras que muchos conjeturaban con un posible mal día de Tadej Pogacar porque pasaban los kilómetros del último puerto y no atacaba, el propio esloveno se encargó de aclarar el asunto. Lejos de eso, el líder del Tour de France esperó para perjudicar lo menos posible a Isaac Del Toro, que era el que no la estaba pasando del todo bien.
“Sabía que Isaac no estaba al 100% así que esperé a los últimos 2 kilómetros para ver si había movimientos”, declaró. “Decathlon y luego Jonas endurecieron mucho en la trepada y descolgaron corredores uno a uno, pero yo me sentía bien y por eso lo intenté”, narró. La estrategia funcionó porque el mexicano, que tuvo momentos de debilidad, pudo salvarse ante la cercanía de la cima y luego remató con su fuerte, el embalaje.
“Conozco el puerto muy bien y encima con tanto público tenía un impulso extra. Lo dí todo hoy, tuve buenas sensaciones y tomé la oportunidad”, añadió el de UAE, que ahora acumula cuatro triunfos parciales en esta edición y amplió su ventaja sobre Vingegaard a 4:30.
“Fue un día realmente perfecto. Lo teníamos marcado, conozco la etapa, es hermosa, es una zona sensacional para el ciclismo y tengo grandes memorias aquí. Como equipo, además, añadimos otra”, comentó.
El asombro por Paul Seixas y el aviso para el Plateau de Solaison
Pero a sus espaldas había otra batalla, y aunque Vingegaard volvió a emerger como el más fuerte en el puerto apenas el esloveno se marchó, Paul Seixas maravilló llegando hasta el danés en pleno ascenso. “Es un favorito, un campeón. Es un gran líder, trabajaron bien y el público lo ama. Realmente es la gran esperanza francesa”, elogió Tadej.
“Realmente no sabía lo que sucedía detrás ni conocía las diferencias, simplemente fui a tope”, refirió. Pogacar coronó el puerto con alrededor de 20 segundos y prácticamente duplicó eso en el arribo, aprovechando el terreno ondulado.
Pogacar logra su cuarta victoria en Le Markstein, Seixas y Del Toro por delante de Vingegaard
“Conozco esos 5 kilómetros finales muy bien, estaba algo húmedo y las curvas eran peligrosas, pero no dejé de apretar”, relató, y luego lanzó un aviso para la siguiente jornada con llegada en el Plateau de Solaison. “Amo ese puerto pero la etapa es algo más complicada que la de hoy para controlar”, evaluó.
“No es más difícil en términos de escalada, pero sí de control. Tendremos que decidir a mitad del recorrido en función de las energías del equipo. A ver qué podemos hacer”, finalizó el líder de la Grande Boucle, quien aparentemente hoy no fue abucheado y por eso se mostró tan elogioso hacia el público.
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