Remco Evenepoel vive un presente magnífico en el que sus sensaciones se traducen en los mejores resultados posibles. Así fue 2º del Tour de France y días después ganó la Clásica de San Sebastián. Pero detrás de esa actualidad idílica hay un proceso, y el mismo no fue un camino de rosas, según se supo.
De hecho, cuando el belga estaba comenzando su preparación para el Tour, apareció Tim Heemskerk -ex preparador de Jonas Vingegaard- y el acierto de Remco fue pedir que se pusiera a trabajar con él de inmediato, y no en una suerte de transición.
Así sucedió, y aunque la colaboración no empezó de la mejor forma, el tiempo le dio la razón al entrenador. “Por pedido de Remco empecé a trabajar con él enseguida. Él no quería un interinato, quería meterse conmigo de lleno para el Tour”, contó el preparador.
Y luego reveló los problemas de su flamante pupilo para adaptarse, lo que confirma una vez más que lo hay que confiar en los procesos. Heemskerk contó que le había indicado intervalos, y que ese mismo día el corredor lo llamó desde la carretera. “Cuando un ciclista te llama en medio de un entrenamiento, normalmente no es para decir que todo es maravilloso”, aceptó.
“Me dijo que no podía completar los intervalos. Ni siquiera el primero”, amplió. Eso dejó a la vista que los métodos de Visma están (o estaban) por encima, y que hasta que Evenepoel se adaptó la pasó mal.
“Comparé los valores de potencia con los de Vingegaard para afinar las cargas”
Pero luego de semanas de trabajo arduo, el entrenador supo qué esperar del líder de Red Bull, e incluso aprovechó los números de Vingegaard para profundizar en los ajustes finales. “Es una ventaja. Durante las últimas sesiones previas al Tour comparé los valores de potencia de ambos y en base a eso afiné las cargas y supe dónde enfocarme”, descubrió.
“Bajamos las cargas. Fuimos de a poco, añadiendo intensidades en las que él pudiera generar lactato y limpiarlo. Y recién en el final del campamento pudimos llegar a los valores que yo pretendía”, expresó. Y allí reside la clave para el futuro, porque Tim cree que si Remco puede empezar con la base donde él pretendía, entonces su máximo se extenderá.
“Si puede entrenar a la intensidad que yo quiero desde la semana inicial entonces el techo es más alto. Y eso empieza en el invierno”, redondeó el experto. Un tipo muy exigente pero al mismo tiempo abierto y con espalda para imponerse ante una figura.
Al respecto, el padre de Remco dio un par de pistas más. “Tuvimos una reunión con él. Le explicó todo a él y al equipo. Y debo decir que si te ganas la confianza de Remco, entonces puedes hacer lo que quieras con él. Noté el cambio mental de inmediato en mi hijo, y cuando lo fuimos a visitar a Calpe le comenté a mi esposa que nunca lo habíamos visto así”, aportó.
En resumen, las frases hechas respecto a que Heemskerk se llevaría con él los secretos de Vingegaard y Visma eran realidad. Apenas un par de meses de trabajo pusieron a Evenepoel en otra liga y, lo mejor para él es que como no aguantó las cargas, aún tiene margen de progresión.
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