Si bien en el ciclismo el tema del dopaje no es algo extraño, durante esta edición del Tour de France la cuestión se exacerbó por los controles nocturnos realizados a Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard y otros corredores. Para el esloveno, aunque necesarios, los tests efectuados cambiaron y los llamó “extraños”.
“Este año las pruebas han sido muy extrañas en general”, dijo. “Creo que están realizando controles ligeramente diferentes a las usuales, están probando cosas distintas”, adivirtió el jefe de filas de UAE Team. Eso no es algo necesariamente negativo, porque como se sabe, las trampas evolucionan y los tests también.
En alusión a los polémicos controles nocturnos, Pogacar dio algunos detalles. “El médico fue muy amable y hasta se disculpó porque no es culpa suya si llegan a las 5 am. Si esto es necesario para demostrar que corremos limpios, lo acepto sin reservas”, lanzó.
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“Pero es un poco engorroso cuando solo duermes cuatro horas durante una gran vuelta”, reiteró. En ese aspecto es válido recordar que parte del pelotón cree que el accidente de Vingegaard estuvo directamente relacionado con la alteración del sueño por la visita de los vampiros, a las 2 am en su caso.
La historia del ciclismo obliga a ser excepticos y también innovadores y, evidentemente, eso es lo que están haciendo desde la ITA, agencia independiente que se encarga de la lucha contra el dopaje para la UCI.
Por caso, otra modificación que se realizó este año y también generó algunas molestias fue que se adelantaron los controles posteriores a algunas competiciones. El caso más llamativo fue en la Strade Bianche, cuando los encargados de los tests aparecieron media hora antes de lo usual.
Microdosis, pasaporte biológico y la ventana de los tramposos
Este tipo de prácticas, como los controles nocturnos, tienen como finalidad limitar las ventanas en las que los tramposos pueden manipular las muestras. Es decir, en el caso de un posible dopaje previo, al visitarlos de noche se busca encontrar rastros de microdosis. En tanto que en los posteriores a la carrera se evita que los atletas consuman bebidas o sustancias que puedan “arruinar” un resultado o licuarlo.
Sería sumamente interesante que Pogacar también brinde más detalles sobre los cambios en los tests en si mismos, al margen de denominarlos como extraños. Que se haya informado, la UCI no tenía ningún cambio previsto en las métricas y parámetros usuales del pasaporte biológico.
En lo que sí se trabaja contrarreloj es en la introducción del pasaporte de potencia, pero esa es otra cuestión y no implicaría visitas de los agentes antidopaje como las ocurridas en el Tour.
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