Hace exactamente dos meses Tadej Pogacar se caía en la etapa 8 de La Vuelta a España para luego abandonar la competencia. Se trató, en retrospectiva, de uno de los hechos más importantes en el año ciclístico pues reconfiguró completamente las carreras y el equilibrio de fuerzas no solo de la propia Vuelta -donde terminó ganando Enric Mas- sino también del Mundial y de Il Lombardía, básicamente los dos eventos más importantes que quedaban en la temporada. Pogacar sufrió una conmoción cerebral grave, una fractura de clavícula y una fractura de cuello. Si bien luego intentó competir en el Campeonato Europeo en su país natal, la recuperación estuvo lejos de ser encarrilada e incluso descubrió hace pocas semanas que tenía otras dos fracturas.
Pogacar descubrió que tenía otras dos vértebras fracturadas: “Me alegro de no haber ido al Europeo”
“Hace dos semanas, estaba en Eslovenia y fui a hacerme otra tomografía computarizada. Sabía que tenía una fractura de C7, pero luego vimos que tenía dos vértebras más rotas, la T1 y la T2. En ese momento, me alegré de no haber participado en el Campeonato Europeo, que había sido mi objetivo inicial. ¿Y cuando vi que tenía tres vértebras rotas? La verdad es que me alegro de estar vivo, o simplemente de poder seguir en pie”, comentó Pogacar en su residencia en Mónaco a The Athletic en su primera entrevista individual tras el accidente.
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El esloveno, más allá de La Vuelta truncada, coronó otro año dominante con triunfos en Strade Bianche, su primera Milano Sanremo, Tour de Flandes, Tour de Romandía, Tour de Suiza y su quinto Tour de France. “Ya no siento molestias. Tengo que tener cuidado de no caerme de la bici, ni levantar objetos pesados con el brazo izquierdo o el cuello. Pero ahora puedo hacer prácticamente todo con normalidad”, comentó y reveló un permitido que se dio en sus semanas posteriores a salir del hospital: “Creo que comí helado todos los días, me gusta mucho el artesanal de chocolate”.
El calvario de la conmoción cerebral: “Me tenía que duchar con ayuda del médico”
No fueron semanas fáciles. “Recuerdo lo difícil que fue ir un día a la heladería. Fuimos allá, dentro de la tienda, y todavía hacía bastante calor y yo estaba sudando. Recuerdo que me dijeron que no sudara demasiado por los puntos, así que me asusté un poco, lo que hizo que empezara a sudar aún más. Necesitaba sentarme porque estaba agotado, lo estaba pasando realmente mal. Así que me terminé el helado y, de camino a casa, casi tuve que correr porque me sentía muy incómodo estando afuera. Tenía que llegar a casa cuanto antes”, señaló.
La conmoción cerebral, como en todos los casos similares, no se puede tomar a la ligera. Indicó que los cristales del oído interno que controlan su equilibrio estaban desorganizados, lo que le provocaba náuseas, mareos y afectaba su coordinación. Esto retrasó su capacidad para volver a montar en bicicleta o en rodillos.
“Recuerdo cuando me rompí la muñeca en la Lieja-Bastoña-Lieja de 2023. Fui a cirugía, estaba eufórico por la anestesia y bromeaba. Ahora era completamente diferente. Tuve que esperar dos días para la cirugía, así que pasé dos días tumbado en la cama, sin hacer nada. Simplemente te compadeces de ti mismo. Tuve que ducharme con la ayuda del médico del equipo. No podía ducharme. Me mareaba en cuanto me ponía de pie o bajaba la cabeza. Estaba completamente aturdido y fue muy duro. Y entonces pensé: ‘Después de la cirugía, todo irá bien’”, contó Pogacar
“Estaba deprimido”
Tras la cirugía, el médico intentó hacerle bromas. “No me hizo gracia. Estaba muy deprimido después de la cirugía. Durante las dos primeras semanas, mentalmente no estaba nada bien. Estaba muy deprimido. No era agradable estar conmigo. Creo que Urska (Zigart, pareja de Pogačar) no estaba contenta de verme en casa, porque estaba deprimido. Ya sabes, no sentía nada”. “Cuando empecé a usar la bicicleta estática en casa y a ir al fisioterapeuta todos los días, empecé a sentirme mejor, también anímicamente. Pero era una lucha diaria. Algunos días quería hacerlo todo: fisioterapia, gimnasio, rodillos, caminar dos horas. Ya sabes, tenía muchísima energía. Pero al día siguiente, simplemente no quería hacer nada en todo el día”.
La fractura cervical fue la más compleja de todas a la hora de sobrellevarla. “Como no es tan visible como una clavícula, creo que todo el mundo se olvida de ella. Quienes la han sufrido o conocen a alguien que se ha fracturado una vértebra saben lo grave que es. Fue extraño porque no me dolía mucho en la zona fracturada; yo estaba más pendiente de la clavícula”.
“Pero si me caigo de nuevo en la bici, puede ser muy problemático. Todo el mundo dice que tuve suerte, y siempre es suerte después de una caída poder salir ileso. Pero cuanto más hablas con la gente, más te das cuenta de la gravedad de la lesión. Tienes internet y lo buscas en Google. Ves que es bastante serio y que no es para tomárselo a broma. La verdad es que da un poco de miedo pensarlo”, manifestó.
Su recuerdo del accidente
En otro tramo de la entrevista, Pogacar recordó el momento exacto del accidente, que ocurrió a 33 kilómetros de meta en la octava etapa de La Vuelta, cuando accidentalmente tocó una roca con la bicicleta, lo cual le hizo perder el equilibrio. A pesar de la conmoción cerebral que sufrió, Pogačar aún recuerda vívidamente los detalles del accidente. Este ocurrió tras chocar contra un objeto en la carretera durante la octava etapa de la Vuelta, entre Puçol y Xeraco, cerca de Valencia, en un tramo llano a unos 33 km de la meta.
“Recuerdo que perdí el control del manillar con la mano derecha, así que me incliné hacia adelante y salí despedido por encima del manillar. Seguía medio subido a la bici cuando vi un maillot amarillo de Visma, creo que era (Ben) Tulett, lo golpeé y entonces nos caímos. Lo siguiente que recuerdo es salir volando y golpearme contra el suelo con mucha fuerza. No recuerdo haberme golpeado la cabeza, ni la primera vez que intenté ponerme de pie, pero sí recuerdo que no podía levantar el brazo. Le pedí al médico que me lo levantara”, indicó.
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“Me cortaron el maillot para que firmara esos pedazos”
Afirma que intentó “levantar la bicicleta” pero que con la mano izquierda “no podía sujetar nada”. “No recuerdo mucho de la ambulancia, pero sí recuerdo ir a un hospital cercano, y fue toda una experiencia. Me trajeron un recipiente para orinar y me dijeron que tenía que orinar porque necesitaba vaciarme. Yo pensé: ¿para qué? Luego me dejaron detrás de las cortinas durante cinco minutos y tuve que orinar en la cama, lo cual fue toda una experiencia. Después de eso, simplemente estuve allí tumbado firmando autógrafos para los médicos y enfermeras, y sacándome algunas fotos”.
Y reveló una insólita situación: “Estaba un poco aturdido, y me estaban cortando el maillot desde atrás, sacando pequeños trozos de la camiseta, y me preguntaban si podía firmar esas partes del traje. Así que ahora mi traje tiene muchos agujeros, que le di al personal”.
“Esa noche, una máquina que tenía al lado le impidió dormir hasta tarde, ya que emitía un pitido cada 30 segundos para avisarle de una frecuencia cardíaca baja; algo que todos los ciclistas profesionales llevan consigo como parte de su trabajo”, manifestó.
Tras lo cual, explicó: “Durante los primeros cuatro o cinco días que estuve en el hospital, mi recuperación se mantuvo en amarillo, pero mi variabilidad de la frecuencia cardíaca y mi frecuencia cardíaca eran realmente pésimas. Luego, durante los siguientes cuatro o cinco días, la recuperación se mantuvo en rojo. Me pasaba el día tumbado en el sofá sin hacer nada. No logré volver a estar en verde hasta cuatro semanas después; sólo cuando pude retomar el entrenamiento y la actividad física mi cuerpo volvió a la normalidad”.
Una recuperación que no progresó como esperaba y que lo marginó del Europeo
También contó que sucedió con su intención de ir al Campeonato Europeo de Ruta en Eslovenia y el “no” que recibió por parte de UAE. “Hablé con el equipo sobre la posibilidad de correr el Campeonato Europeo si todo salía bien y si estaba en forma. Estaba a solo 10 kilómetros de la casa de mis padres, había entrenado muchísimo en esas subidas, conocía cada tramo del camino. Toda mi familia es de allí. Y si ganas, te pones un maillot precioso para la próxima temporada, destacas, eres diferente.”
“Además, también ayuda a la recuperación de los huesos y de la conmoción cerebral. Si no tuviera ningún objetivo, tal vez podría tomarme dos meses de vacaciones y no hacer nada, salir a tomar algo, a cenar bien, y llegar en noviembre y darme cuenta: ‘Mierda, tal vez fue una pretemporada demasiado buena’, y mi rango de movimiento no sería tan bueno como ahora.” Sin embargo, su recuperación no progresó como esperaba. “Me hicieron otra radiografía del hueso. No había mejorado mucho en tres semanas, y notaba que no estaban muy contentos de que volviera a competir, así que mi motivación disminuyó un poco”.
El Mundial de Montreal: “Esperaba que Del Toro arrase pero se esforzó demasiado”
Tampoco pudo estar presente en el Mundial de Montreal, donde ganó su compañero de equipo, Brandon McNulty. “La victoria de Brandon me sacó canas. Estuve muy nervioso durante las últimas dos horas y media de la carrera. Isaac siempre fue muy fuerte. Esperaba que pudiera arrasar con todos, pero se esforzó demasiado y, por suerte, Brandon atacó”.
“Resultó ser la jugada ganadora, y estuve gritando frente al televisor hasta la meta, enviando energía a Canadá. Espero que le haya llegado, porque estaba realmente cansado después de ver la carrera, y muy feliz y emocionado por él. No podría estar más contento de que se haya quedado en el equipo. ¡Estoy deseando competir con él el año que viene!”-
Luego, contó cómo se siente actualmente de cara a la pretemporada. “Ahora, en Mónaco, salgo a correr, nadé un par de veces; es importante construir una buena base ahora para el invierno. De hecho, aquí todavía no es invierno; hoy estuve montando en bicicleta al aire libre en pantalones cortos. Pero siento que estoy recuperando el ritmo adecuado de entrenamiento y recuperación”.
Pogacar rompe el silencio sobre la seguridad en las carreras
Finalmente, Pogacar se expresó por primera vez sobre la seguridad en las carreras. Algo muy bienvenido, pues otros corredores del pelotón hicieron lo mismo y, siendo el ciclista más importante, eso trae aparejado una responsabilidad pública. Se tratan de momentos delicados en el deporte con múltiples casos de vehículos entrando en sentido contrario en las carreras, uno de ellos provocando la muerte del joven de 19 años, Finlay Tarling.
“Este año ha vuelto a ser un año realmente muy malo. Estos accidentes son cada vez más frecuentes. Vi algunas estadísticas que indican que afectan principalmente a ciclistas menores de 23 años, y no creo que sea una coincidencia, porque la organización de las carreras está a un nivel incluso inferior al del WorldTour. Hay menos protocolos de seguridad, menos policías, menos personal encargado del mantenimiento de la carretera. Incluso si comparas el Tour de France con cualquier otra carrera del calendario del WorldTour, la diferencia es enorme, porque en el Tour hay policías prácticamente en cada curva, la señalización es excelente y limpian la carretera a conciencia. En otras carreras, simplemente falta esto, ¿no?”
“No se trata de medir calcetines y el ancho de los manillares”
En ese marco, hizo un llamado a los organizadores en tiempos donde las velocidades de los ciclistas son cada vez más altas. “Además, hay más badenes que hace 10 años, diseñados para reducir la velocidad del tráfico, no para saltarlos a toda velocidad. Los organizadores podrían limpiar mejor la carretera, señalizarla mejor y hacer que las llegadas sean menos peligrosas. No es necesario que sean anchas y rectas como en una carretera de ocho carriles como la del Tour de Guangxi, pero sí debemos evitar superficies en mal estado y curvas en los últimos 500 metros, baches, badenes y rotondas”.
Señala que algunos ciclistas toman la iniciativa, como los aspirantes a la clasificación general que hicieron un pacto informal para quedarse rezagados durante las frenéticas etapas de sprint a alta velocidad del Tour de este año. Sugiere que la regla actual de los tres o cinco kilómetros sea variable, por ejemplo, aplicándola una vez dentro de un tramo técnico o al entrar en los límites de la ciudad.
Y, como si fuera poco, también le tiró un pequeño palo a la Unión Ciclista Internacional (UCI). “Hay muchas cosas por hacer. Pero definitivamente no se trata de medir calcetines ni del ancho de los manillares según la UCI. Son todos esos pequeños detalles, y en conjunto, eso representa un gran trabajo, pero creo que debería ser necesario dedicarle más atención”.
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