Ya pasó más de una semana de la épica victoria de Wout van Aert contra Tadej Pogacar en la París-Roubaix pero la carrera posiblemente será uno de los grandes momentos de este año cuando se lo vea en retrospectiva. El ganador de Visma – Lease a Bike admitió que su gran Roubaix la empezó a construir –en lo mental- ocho meses antes, cuando triunfó frente al propio Pogacar en las calles de París, en la última etapa del Tour de France.
Van Aert empezó a ganarle la Roubaix a Pogacar con su triunfo en París: “Cambió mi mentalidad”
El belga de Visma, con su triunfo en el nuevo recorrido de Montmartre, había sido el primer ciclista en mucho tiempo en lograr descolgar a Pogacar, más allá de que el esloveno acusaba dolores de rodilla en esa instancia de la carrera. Un gran elemento de motivación en la preparación para su victoria en Roubaix. “Sin duda, me levantó la moral. En ese momento, quizás estaba demasiado convencido de que ciclistas como Pogacar y Van der Poel son difíciles de vencer en las cortas subidas adoquinadas”, dijo Van Aert en una recorrida grupal virtual en la plataforma Rouvy, según reportó Sporza. “Estaba más fresco que Pogacar, pero aun así me hizo darme cuenta de que todavía tenía energía en las piernas. Nació una nueva mentalidad.”
Si bien fue un gran “boost” en lo mental, Van Aert anteriormente minimizó esa victoria en París, admitiendo que su rival estaba “debajo de su mejor forma”.
“No me sentía bien en el reconocimiento”
En cuanto a lo físico, pese a una sólida temporada en las clásicas, Van Aert reveló que tuvo dudas sobre su estado físico en los días previos a Roubaix. “Estaba agotado después del reconocimiento del jueves. No me sentía bien. Como corredor, uno quiere sentirse bien todos los días. Fue una preparación extraña. El sábado, volví a sentir hambre de victoria”, señaló. “En los últimos kilómetros, la hiperconcentración se apoderó de mí. Iba a rueda de Tadej, justo donde quería estar. Ya no dudaba de mí mismo y estaba listo para esprintar. Estaba completamente ajeno a lo que sucedía a mi alrededor.”
Tras lo cual, admitió que le cuesta comprender aún la gran emotividad que generó el triunfo tanto entre sus compañeros de equipo como en la afición en general. “Incluso para mí, la locura y las emociones de la gente a veces son difíciles de comprender. Simplemente estoy haciendo mi trabajo y persiguiendo mi sueño. Es divertido formar parte de un gran equipo y de un gran deporte. Nunca empecé con esto para ser un modelo a seguir. Lo disfruto mucho. Inspirar a los niños es lo mejor que hay. La admiración en sus ojos… Creo que es bueno que no intente comprenderlo demasiado”, indicó, además de contar que no se había percatado aún de la victoria hasta “dos o tres minutos después de la meta”.
El calendario de Van Aert
“No puedo imaginar un momento más importante en mi carrera. Espero que haya más éxitos por venir, pero por el momento sigo disfrutando. Aunque parezca mentira, aquel domingo sentí un alivio inmediato, incluso mayor que después de otras actuaciones. Fue por la larga espera, porque tuve que ser paciente durante mucho tiempo. Eso lo hizo aún más especial”, agregó Van Aert quién da a entender que considera la Roubaix como su mejor triunfo entre los 52 de su carrera profesional.
Ahora Van Aert viajó a España para tomarse unas vacaciones y no volverá a competir hasta el Tour Auvergne-Rhône-Alpes (ex Dauphiné) en junio, carrera que el ciclista de Visma – Lease a Bike tomará como preparación para el Tour de France.
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