Aunque parezca ridículo, sigue generando polémica el hecho de que Visma – Lease a Bike y Alpecin – Premier Tech hayan continuado con el fuerte ritmo que había impuesto UAE previamente tras el pinchazo de Tadej Pogacar en la última París – Roubaix. Un debate que siquiera tiene sentido salvo si se piensa que el esloveno tiene una prerrogativa especial a diferencia de las decenas de otros ciclistas que también pincharon en los adoquines de Roubaix. Una semana después de lo ocurrido, por primera vez un integrante de Visma – Lease a Bike salió a contestar las críticas que efectuó Mikkel Bjerg, compañero de Pogacar.
Un momento crítico para el esloveno
Pogacar había pinchado a 120 kilómetros del final. Sin contar con un vehículo de su equipo cerca ni ningún compañero, tuvo que tomar inicialmente una bicicleta del servicio de auxilio mecánico, para luego enfrentar más de 20 kilómetros por detrás del pelotón. Toda una situación de carrera que generó controversia entre las maniobras peligrosas del coche de UAE para darle una bicicleta, la falta de reacción inmediata de sus compañeros y del director deportivo, la presunta ayuda de motos, y las críticas de Pogacar post-carrera a la bicicleta neutral, que derivó en una respuesta de los mecánicos que lo salvaron.
Pero quizás lo más polémico fueron las declaraciones de su compañero de equipo, Mikkel Bjerg, que considera que Alpecin y Visma deberían haber esperado a Pogacar. Algo que UAE no hizo ni en los pinchazos del eventual ganador, Wout van Aert, ni cuando Mathieu van der Poel pinchó dos veces en el bosque de Arenberg. “Estoy resentido y quizás soy mal perdedor, pero Visma y Alpecin no dudaron en tirar. Yo estaba allí, me pasaron en un segundo. No es qué demoraron analizando la situación”, declaró Bjerg. Desde esas palabras de Bjerg se generó toda una controversia que no tiene razón de ser: la carrera ya estaba lanzada (paradójicamente por el propio UAE) y el pelotón tampoco esperó por ninguno de las decenas de otros corredores que también pincharon.
Pietro Mattio, neoprofesional de Visma – Lease a Bike 21 años que debutó en la París – Roubaix, salió a contestar esta postura de UAE. Cabe señalar que el italiano junto a Sénéchal (Alpecin) fueron los dos corredores que más se encargaron de tirar en el pelotón desde que Pogacar pinchó hasta que Mathieu van der Poel realizó una aceleración a poco más de 100 kilómetros del final.
Visma afirma que es “parte del juego” no haber esperado a Pogacar tras su pinchazo
“Ya había una selección”, dijo Mattio a Bici.Pro. “El pelotón se había reducido a unos cuarenta corredores y teníamos cinco allí, así que todo iba bien. Cuando Pogacar pinchó, Alpecin y yo aumentamos el ritmo para que gastara energía y también a sus compañeros. Roubaix es la única carrera donde puedes hacer eso. Si esperas a que todos los que pinchan, nunca compites. Es parte del juego”, sostuvo. Del mismo modo, recordó que cuando Van Aert pinchó en los primeros sectores, UAE tampoco lo esperó. Por el contrario, continuaron con el ritmo infernal que impusieron al pelotón.
“Cuando Wout pinchó, nadie esperó. Por eso tuve que estar cerca de él todo el tiempo. Tenemos medidas parecidas, así que podía darle mi bici enseguida si la necesitaba”, señaló el joven italiano, tirando un pequeño dardo a los compañeros de Pogacar que no hicieron lo mismo. Tras realizar su trabajo, Mattio se despegó al llegar al Bosque de Arenberg y pudo observar el desastre que involucró a Van der Poel y Alpecin. “Me quedé un par de minutos atrás. Lo suficiente como para salir de Arenberg y ver a Van der Poel delante de mí. Pensé que sería muy duro para él, pero no que estuviera fuera de juego. La comunicación por radio iba y venía, y él se acercaba constantemente. La señal era intermitente, así que las comunicaciones eran difíciles, pero sabía que Van Aert haría todo lo posible para impedir que Van Der Poel regresara”.
El plan de UAE no fue sorpresa para Visma: “La única carta que podían jugar”
Tras lo cual, Mattio indicó que el plan de carrera de UAE de imponer un fuerte ritmo para deshacerse de los rivales de Pogacar no fue ninguna sorpresa para Visma y que incluso era lo que el propio equipo neerlandés quería. “Era la única carta que podían jugar: presionar y desgastar a todos. También queríamos mantener un ritmo alto, con Wout listo para atacar. Hice el último esfuerzo antes de llegar al Bosque, y a partir de ahí mi carrera terminó”. Y detalló: “El plan inicial era rodar con fuerza para aislar a los favoritos, es decir, Pogacar y Van Der Poel. Pero cuando Van Aert pinchó en el tercer sector nos obligó a perseguirlos y a modificar nuestro plan. En ese momento, yo iba en cabeza, junto con Laporte, mientras que Affini y Doull se quedaron atrás y fueron ellos quienes ayudaron a Wout a reincorporarse”.
Finalmente, todo salió bien para las “abejas” y Van Aert logró de forma épica su primera Roubaix. “Me enteré (de su victoria) poco después de Carrefour de l’Arbre. Estuve con un pequeño grupo durante los últimos kilómetros, luego me quedé atrás y llegué solo. En mi primera París-Roubaix conseguimos un resultado que llevábamos años persiguiendo. Así que estoy muy contento con cómo ha ido”, concluyó Mattio
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