¿Un clasicómano que rinde bien en grandes vueltas o un vueltómano que aprendió a desenvolverse en el pavé? Muchas son las preguntas existenciales sobre cómo hizo Tadej Pogacar para romper un límite que, hasta hace pocos años, parecía infranqueable: el de los clasicómanos de los adoquines y el de los vueltómanos de tres semanas. ¿Cómo hace Pogacar para poder desenvolverse con dominio en ambos entornos con muy pocos meses de diferencia? Tras las recientes declaraciones de Pogacar en el Tour de Romandía, competencia en la que no le está sacando las habituales diferencias dominantes a sus rivales, este tema se ha puesto en el eje del debate.
2 kilos y una herramienta fundamental: ¿Cómo hace Pogacar para romper el límite entre vueltómanos y clasicómanos?
Parte de la respuesta está en la preparación invernal: Pogacar suma dos kilos de peso –en músculo- antes de las clásicas llegando a los 66 kilos. Algo sutil pero que marca la diferencia. “No es ideal ser el más ligero para las clásicas”, declaró Pogacar a L’Equipe recientemente. “Esa es la clave para ser fuerte. Peso un kilo y medio o dos kilos más. Pero es principalmente músculo gracias a muchos ejercicios con el fisioterapeuta”. Esta musculatura ciertamente lo ayudó a la hora de ganar explosividad y atacar en las piedras del Kwaremont en el Tour de Flandes.
Todo esto más allá del entrenamiento de fuerza, los intervalos de torsión, las sesiones de calor y un nuevo enfoque de la zona 2 que lo volvieron invencible desde 2024, según la narrativa que sostiene UAE y su entrenador, Javier Sola.
“El mayor cambio para Tadej este año fue su agenda”, dijo Jeroen Swart, coordinador de entrenamiento de UAE a Velo. “Nos centramos primero en ganar masa muscular porque las carreras de un día requieren más explosividad. No perdió peso y realizó más trabajo de fuerza. Además, comenzó sus sesiones de montaña más tarde en la temporada”.
“Delgado pero fuerte”
“Ha mejorado significativamente en comparación con el año pasado” declaró la semana pasada a L’Equipe Gorka Prieto, nutricionista de Pogacar. “El peso aumenta de forma natural con el entrenamiento de fuerza, pero no nos fijamos una cifra específica; nos centramos en la relación potencia-peso. No podemos centrarnos en una parte específica del cuerpo. Necesita estar delgado, con un bajo porcentaje de grasa corporal, pero a la vez lo suficientemente fuerte como para mantenerse sano y recuperarse después del entrenamiento. Fuera de temporada, tiene algo de grasa. Pero en temporada, no: entrena duro y hace entrenamiento de fuerza”.
El propio Wout van Aert comentó semanas atrás que el peso resulta fundamental para poder marcar la diferencia en las clásicas. Pero, en el caso de Van Aert, la necesidad fue al revés de Pogacar. “Estas carreras ahora son de 250 kilómetros. Cargar dos kilos menos durante todo el día puede darte ese uno por ciento de ventaja en la final”, dijo el de Visma – Lease a Bike.
Pero esta metamorfosis –que requiere de un riguroso equilibrio para no comprometer el Tour de France, tres meses por delante- no es lo único que ayuda a Pogacar a tener esta versatilidad. También hay otro factor que facilita las cosas tanto a él como al resto de ciclistas del pelotón y que incluso minimiza la importancia del peso. Después de todo Pogacar, con sus 66 kilos, fue el más ligero del top 10 de París-Roubaix en la última edición, incluso pese a haber sumado esos dos kilos más. Su compañero de equipo, Florian Vermeersch, por caso, fue top 10 con 85 kilos.
La clave de los neumáticos
Los neumáticos sin cámara –un desarrollo de los últimos años- permitieron diluir las diferencias de peso, especialmente en carreras como Roubaix. Estos neumáticos pueden usarse a presiones más bajas, lo que proporciona a los ciclistas mayor comodidad al rodar sobre los tramos adoquinados para el caso de las clásicas.
“Sin duda, los neumáticos tubeless ayudaron a Pogacar a estar ahí arriba. No digo que sea solo eso, porque es el mejor ciclista del pelotón, pero es fantástico verlo ahí en acción y para él es un gran objetivo intentar ganarla. Pero sin duda, los neumáticos ayudan”, declaró recientemente Sevais Knaven, ganador de la edición 2001 de Roubaix en una entrevista con Cyclingnews. “Cuando pesabas muy poco y corrías antes, te tropezabas mucho más. Entonces, para un ciclista ligero, era una desventaja mayor que para uno pesado. Estoy contento con eso. Es bueno ver que hoy en día el peso ya no es un problema tan importante”.
Talento propio, un entrenamiento riguroso y también avances tecnológicos explican esta versatilidad en la que Pogacar fue pionero en los últimos años, pero en la que cada vez más ciclistas se suman.
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El secreto de Pogi y su staff de preparación física y nutricional: La superioridad del esloveno es tan precisa que logra quemar grasa y tejido no esencial sin tocar las fibras musculares que generan los vatios. Es, literalmente, ajustar el peso de un motor de Fórmula 1 sin quitarle caballos de fuerza.
Vatios en el llano:
En el pavé o contra el viento, los (W/kg) importan menos que los vatios totales. Esos 2 kg de masa muscular (principalmente en cuádriceps, glúteos y core) le permiten mover 450-500W de forma sostenida sin fatigarse.
Inercia y Estabilidad: Un cuerpo ligeramente más pesado absorbe mejor las vibraciones del terreno irregular y genera una mayor inercia en los ataques cortos y explosivos (muros de 2 a 3 minutos).
Versatilidad para julio TDF:
Al bajar esos 2 kg (manteniendo la misma potencia que generaba antes), su ratio sube automáticamente. Si en Flandes rinde a 6.4 W/kg, al bajar de peso llega a los 6.8 o 6.9 W/kg que vimos en Plateau de Beille. Tonalidad Muscular No es que pierda fuerza, sino que reduce la “masa muscular” y el glucógeno acumulado, logrando ese aspecto fibroso y “fino”. Esto mejora su eficiencia termorrreguladora (suda menos y disipa mejor el calor en las subidas largas).
Esta es la ciencia sin contar otros aspectos adicionales que disminuyen la fatiga y el cansancio que, es otro tema de análisis que genera ronchas ante los defensores de un ciclismo limpio , creíble y transparente.