Hace pocos días atrás, Lotto Intermarché anunció que el joven italiano de 18 años, Brandon Fedrizzi pasará directamente de la categoría junior al profesionalismo en la temporada 2027, saltándose por completo un pasaje por el sub-23 como se preveía originalmente. El fichaje nuevamente puso en discusión un tema que cada vez más está en boga: la conveniencia o no de que los jóvenes corredores pasen directamente al WorldTour a lo Remco Evenepoel y Paul Seixas.
Copiar a Remco y a Seixas: el gran riesgo de los jóvenes en el WorldTour
El sentido común diría que entre la categoría junior y la élite hay un gran abismo de nivel y lo recomendable no es saltarse esos pasos intermedios necesarios para el desarrollo. La Unión Ciclista Internacional (UCI) recientemente prohibió que los ciclistas WorldTour compitan en carreras sub-23, incluyendo el Mundial de dicha categoría y el Tour de l´Avenir. El objetivo, además de evitar que ciclistas más avanzados en su desarrollo dominen estas competencias, es precisamente incentivar a que los jóvenes dejen de ir directamente a la categoría mayor. Sin embargo, eso no sucedió.
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Los casos de Evenepoel y Seixas son más bien excepcionales, en donde el salto se justificó al ser talentos generacionales. En su primer año en la élite en 2019, Evenepoel ganó el Tour de Bélgica y la Clásica San Sebastián, además de llevarse el Campeonato Europeo de Contrarreloj, todo esto contra los ya establecidos. Seixas, en tanto, con 18 años fue top 10 del Critérium du Dauphiné, compartió podio con Tadej Pogacar y el propio Remco en el Campeonato Europeo, y fue séptimo en Lombardía, su primer monumento.
El caso contrario de Finn
Como se observa, son más bien excepciones a la regla y la mayoría de los ciclistas, en cambio, elige pasar por un equipo de desarrollo como primer paso. Es el caso, por ejemplo, de Seff Van Kerckhove: el belga recientemente decidió dejar Decathlon para ir a Visma pero no saltará directamente al WorldTour sino que pasará primero por el equipo de desarrollo. Mismo ejemplo que Ashlin Barry: el estadounidense, ganador del campeonato mundial sub-23, muy probablemente hará un segundo año en el sub-23.
Otro que eligió un camino más lento es Lorenzo Finn (Red Bull BORA), considerado como una de las mayores promesas a futuro. Hizo dos temporadas en el sub-23, ganó todo lo que pudo en la categoría (desde el Giro Next Gen y Avenir hasta el Mundial), realizó algunas carreras con el WorldTour y recién en 2027 pasará con el equipo élite. El propio Finn, con un palmarés tan laureado, admitió lo difícil que fue competir en el Mundial Élite a comparación de su experiencia sub-23. ¿Que cabe imaginar para los que vienen directamente desde los junior?
Cabe señalar que en muchos casos, ni siquiera hace falta que los ciclistas pasen a la élite por un simple tema reglamentario: la UCI permite que los ciclistas de las filiales de desarrollo sean seleccionados por los equipos élite en todas las carreras, con excepción de las del WorldTour.
Saltos que no se justifican
Hay muchos casos de corredores que saltaron el sub-23 que no tuvieron el desarrollo esperado y, en retrospectiva, pudo representar una decisión equivocada. El alemán Marco Brenner, por ejemplo, llegó directamente al WorldTour en DSM en la temporada 2021. Caídas, problemas de salud y de posicionamiento en la bicicleta impidieron que floreciera un corredor que dominó el circuito junior. Recién en este 2026, tras un periodo de estabilidad, Brenner está volviendo a encontrar su nivel en Tudor, llevandose una victoria de etapa en La Vuelta a España y la clasificación general del Tour de Polonia.
Otro ejemplo que sobresale es el del ciclocrossista Mattia Agostinacchio. Comparado con Mathieu van der Poel, EF directamente lo llevó al equipo WorldTour con 18 años en este 2026 pero las enfermedades impidieron cualquier tipo de resultado. “Tenía un 99 % de probabilidades de contraer citomegalovirus, y lo llevé conmigo durante seis o siete meses. No solo eso, sino que el colapso de mis defensas inmunitarias también permitió que otros virus se apoderaran de mí, lo que me provocó problemas estomacales. Cuando corrí mis primeras carreras, la Flecha de Brabante y el GP de Frankfurt, todavía estaba enfermo”, contó a Qui Bici Sport. “Pasar de la categoría junior a un año como este fue muy complicado. Entrené, trabajé duro, hice todo lo que pude, pero los resultados simplemente no llegaban”, agregó.
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La guerra contractual por detrás
Para el año próximo, además de Fedrizzi, otros dos corredores harán el paso directo: Benjamín Noval a Netcompany INEOS, y Kristian Haugetun a Uno-X. En el caso de Noval, su dominio en el circuito junior puede llegar a justificar el salto, mientras que en el caso de Haugetun impera una razón técnica: Uno-X no tiene equipo de desarrollo. Comparado con el perfil de Arnaud de Lie, Lotto tomó la inusual decisión de ascender directamente a Fedrizzi, siendo un equipo que usualmente utiliza a su equipo de desarrollo como paso previo. Si bien tiene buenos resultados (incluyendo top 10 en el Mundial y en el Campeonato Europeo de la categoría), no tiene un palmarés a lo Remco o Seixas.
Lo cierto es que Lotto pudo haber tomado la decisión para aborcharlo contractualmente. Esto trae una conclusión: la cada vez mayor encarnizada pelea entre los equipos por los talentos del futuro y el intento de los jóvenes de copiar y parecerse a algunos casos excepcionales y no esperar el tiempo debido es un asunto que puede volverse problemático a futuro.
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