Escándalo en el Tour de Guadalupe: los cazan colgados de un coche y los expulsan de la carrera

(imagen de stock)

Mientras se corren el Tour de France Femmes, la Vuelta a Burgos o el Tour de Polonia, también muchas otras competencias de menor categoría que luchan por cobrar notoriedad y crecer. Lamentablemente, el Tour de Guadalupe llegó a la mayoría de los titulares de las noticias porque dos corredores se remolcaron de un coche.

Parece increíble que en tiempos en los que todo queda registrado por la proliferación de teléfonos con cámara y otras tecnologías, haya quienes intentan hacer este tipo de maniobras. Pues bien, Nicholas Narraway (Competitive Edge Cycling) y Jason Jacquet Cretides (Uni Sport Lamentinois) olvidaron eso o no les importó, y fueron pillados.

Y no, no estaban tomados del auto para ser asistidos o tomar avituallamiento, sino que se apreció a los dos ciclistas agarrados del vehículo para ser reintegrados al pelotón del que habían sido cortados.

Descalificación, multas y pérdida de puntos UCI

Por supuesto que los comisarios sancionaron a todos los involucrados: los dos pedalistas fueron descalificados y deberán pagar una suma de 100 francos suizas, amén de los 25 puntos UCI perdidos. El director del Competitive Edge -Christopher Drummond- también fue multado y excluido de la etapa en cuestión y los próximos días viajarán últimos en la caravana de la prueba que termina el 9 de agosto.

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Lo peor es que esta misma carrera estuvo marcada el año pasado por un hecho similar, en ese entonces protagonizado por Niels Tenninglo y Huub van Kapel. Y desde la organización se reconoció que lejos de ser un hecho aislado había muchos otros protagonistas siendo investigados por hacer trampas.

La tentación de la trampa lejos de los focos del World Tour

Tampoco hay que se ingenuos: si los propios corredores del World Tour intentan este tipo de maniobras, ¿cómo no lo intentarán en citas 2.2 sin cobertura televisiva, justicia maleable por la relación entre autoridades y protagonistas y en un punto tan lejano del globo?

Y no hablamos de un trascoche, que está relativamente permitido para facilitar el regreso de los rezagados, especialmente aquellos que son sometidos al protocolo anticontusiones. Sino de atletas literalmente remolcados por los coches.

Asi como el dopaje, este tipo de incidentes tienen un largo historial de arraigo en el ciclismo, muchas veces por desesperación y otras por un intento de sacar ventajas sin ser cazados. Lo de Guadalupe es solo un capítulo más de algo que se seguirá repitiendo.


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