En una carrera tan táctica como un Mundial, puede haber tantos análisis como protagonistas. Y así, mientras que Tom Pidcock acusó a Isaac Del Toro de trabajar para Brandon McNulty o el mexicano mismo aseguró que los rivales sacaron provecho de él, para Giulio Ciccone fueron otros los responsables de la definición.
“En el cierre se barajaron las cartas y nadie quiso acortar la distancia”: el enojo de Ciccone
El italiano apuntó directamente contra Mathieu Van der Poel, Mads Pedersen y Quinn Simmons. Para él, esos corredores dejaron escapar la chance de neutralizar a McNulty en los momentos clave, cuando sus propios gregarios -Davide Piganzoli y Christian Scaroni- ya habían cumplido con su tarea pese a que él no era uno de los principales favoritos.
“En la última trepada lo intenté junto a Tom (Pidcock) pero no había más energías”, indicó. “Por un momento creí que sería posible porque podíamos ver a McNulty a unos 20 segundos, habíamos sacado un margen y había interés en colaborar”, relató. Dicho sea al pasar, Giulio habría acordado todo para correr en el mismo equipo que Tom, el Pinarello Q36.5.
Pero eso cambió cuando les llegaron desde atrás y encima se sumó Del Toro. “Lo lamento por el resultado, creo que merecíamos más”, tiró quien finalizó 9º. “En el cierre se barajaron las cartas de nuevo y ciclistas como Van der Poel, Pedersen o Simmons no estaban interesados en acortar la distancia, no colaboraron”, lanzó. Curioso, cuanto menos, porque Simmons no iba a perseguir a su compatriota y los otros arrastraban sus propias circunstancias.
“Dije la semana pasada que el Mundial es una carrera abierta y táctica. Cambiamos el plan varias veces, fue muy difícil en lo estratégico, no se puede seguir a todo el mundo”, evaluó el escalador. “Lo lamento por el resultado, al menos en lo demás estuvimos presentes y lo hicimos bien”, redondeó.
Las excusas del perseguidor: de la lealtad de Simmons a la paliza táctica de Van der Poel
La queja de Ciccone es algo ridícula porque apunta directamente contra el ABC del ciclismo, ya que es normal que cuando se corre todos contra todos nadie quiera hacer el esfuerzo máximo y se produzcan parones. Esos, obviamente, son los que benefician a quien va por delante y, en este caso puntual, se trataba de un croner top como McNulty.
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No es por defender a nadie, pero los nombres que el italiano puso sobre la mesa tenían excusas válidas: Simmons no podía tirar por ser su compatriota el fugado, Pedersen iba al límite según reconoció luego, y Van der Poel fue el ciclista que más tiempo al ataque pasó en la jornada con lo que nadie podía reclamarle nada.
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