Muy pocos pueden vanagloriarse de competir profesionalmente durante 17 años, y Guillaume Boivin es uno de esos. El canadiense lo hizo y, como frutilla del postre, compitió en el Mundial de su país cuando en principio no iba a ser así. Para mejor, se metió en la escapada del día y permaneció allí durante horas, regalándose un baño de multitudes.
Efectivamente, luego de 140 kilómetros en la fuga, el corredor de NSN abandonó y, poco después, anunció que colgará la bicicleta a fin de temporada, es decir, en cuestión de pocas semanas. “Esa fue la última vez que me vieron corriendo aquí. Y en lo que resta del año, dependerá un poco de las próximas dos o tres semanas”, dijo.
“Llegué a un punto en el que estoy orgulloso de la carrera que tuve. Me divertí estos 17 años como profesional, experimenté todo lo que tenía que hacerlo y ahora es momento de probar cosas nuevas”, siguió el atleta de 37 años.
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Boivin no es un ciclista de alto perfil, pero eso no impidió que se convirtiera en un gregario sólido y así es que acudió cinco veces al Tour de France, dos al Giro de Italia y otras tantas a la Vuelta a España. Además, fue campeón nacional varias veces.
“Llegó el momento de probar cosas nuevas”: el llamado de Derek Gee que cambió su despedida
Pero NSN no le renovó el contrato para 2027, algo que se sumó a sensaciones que él ya venía experimentando. “La semana pasada todo se aclaró para mí. Llegué a Bélgica tras el GP Montreal y salí a entrenar en un día soleado, estaba feliz, tranquilo, y pensé que todo había terminado”, narró a Cyclingnews.
Curiosamente, recién llegado de su patria y habiendo decidido colgar la bici, se produjo un hecho significativo porque lo llamó Derek Gee para avisarle que no correría el Mundial y que él sería su reemplazante.
“A veces estás en una buena racha, las cosas salen bien y la suerte cambia. Me dio pena por Derek, no pudo experimentar un Mundial en casa. Además respeto su honestidad al renunciar, porque también pudo haber intentado estar”, contó.
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140 kilómetros de fuga en casa: el baño de multitudes de Boivin junto a Biniam Girmay
Para Boivin fue su 9º Mundial pero, al ser local, tuvo un sabor extra. “Conozco estos caminos de memoria, los recorrí cientos de veces. En la escapada compartí con un amigo como Biniam Girmay y le conté anécdotas de cada lugar por el que pasamos, pero me las reservo”, recordó.
Guillaume aguantó tres vueltas por delante del pelotón en el circuito de Montreal, disfrutó del aliento de sus compatriotas y, tras ser alcanzado, se despidió chocando las manos con los aficionados que estaban a lo largo de la Côte Polytechnique. Un gusto del que muy pocos en todo el pelotón pueden brindarse y él, sin ser una figura, gozó en su adiós.
Como profesional ganó tres veces el nacional de Canadá, la Famenne Ardenne Classic y una etapa del Tour de Taihu Lake. Saltó al pelotón con el Spidertech en 2011, de allí pasó a Cannondale en el World Tour y, tras una campaña en el Optum Continental, firmó con Israel, donde encontró su lugar hasta ahora, este último año como NSN.
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