Todos los equipos tienen sus eslabones débiles y en el caso de Decathlon CMA CGM una constante ha sido su estrategia a la hora de lanzar a su líder al ataque. Pese al brillante año del equipo francés, también han sido usuales los malos entendidos entre miembros del equipo y el staff. Desde corredores cuya presencia en el Tour ha sido cancelada a última hora a incluso la falta de comprensión entre Paul Seixas y su director Luke Rowe por radio en el último Tour.
“Nos tenemos que hablar más por radio”: La estrategia de Decathlon vuelve a fallar en La Vuelta
Pero, como se ha mencionado, las estrategias de ritmo y lanzamiento no han sido de lo más pulidas. Sucedió en el Tour cuando Nicholas Prodhomme seteó el lanzamiento de Seixas en la etapa 20 para que luego este último quedara fundido y perdiera contacto segundos despues. Y también pasó en esta Vuelta a España en la etapa 4 donde la escuadra puso el ritmo para que Gall atacara a ninguna parte siguiendo a Pogacar a más de 50 kilómetros del final, en una ruta lejana a sus fuertes.
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Un escenario similar se dio en la etapa 9 donde Decathlon nuevamente se mostró, por lejos, como el equipo más fuerte en la montaña. Pero esta fortaleza no la pudo utilizar a su favor. Muy por el contrario, Gall terminó perdiendo tiempo contra Enric Mas y Primoz Roglic, sus principales rivales en la clasificación general.
Uno de los problemas radicó en el tren del equipo. Gregor Mühlberger, el último hombre de Gall, tuvo que tomar anticipadamente el control y finaliza a 6,4 kilómetros del final, un sector del puerto de Aitana relativamente llano, previo a sus sectores de mayor inclinación y, por ende, donde el efecto de un lanzamiento queda prácticamente nulificado. A esto le sumamos que Mühlberger posiblemente se sobrepasó en su esfuerzo, lo cual dejó extenuado a Gall. El resultado es el que se observó: Gall ataca pero no logra abrir ninguna brecha ni contra Mas ni contra Roglic y Onley. En palabras de Isaac del Toro en la famosa radio de la etapa 15 del Tour de France: Decathlon debió realizar un ritmo “más progresivo”.
Gall terminó sin ganarle tiempo a sus rivales
El propio Mühlberger -quién, junto a Gall, dejarán Decathlon para marcharse a Lidl-Trek en 2027- se mostró frustrado en una entrevista posterior a la etapa. “Debería haber tirado desde el kilómetro siete o seis, así que me tocó el viento demasiado pronto y no pude hacer bien mi trabajo”, dijo Mühlberger en declaraciones citadas por Domestique. “No fue perfecto, la verdad. Pero algunos corredores estuvieron más fuertes que otros y no lo esperábamos”.
Luego del intento de Gall, la carrera entró en una fase de ataques y contraataques entre los aspirantes a la general. Enric Mas marcó la diferencia decisiva. El maillot rojo atacó primero a falta de 3,2 kilómetros y de nuevo a 1,8 kilómetros, cuando solo Onley pudo seguirle. Mas acabó superando al británico en el sprint final, consiguiendo así su primera victoria de etapa en la Vuelta, mientras que Primož Roglič llegó diez segundos después y Gall cruzó la meta cuarto a 31 segundos.
Claramente, para el equipo francés, el resultado estuvo lejos del esperado respecto al esfuerzo invertido. “El equipo es increíble, es muy fuerte. No diría que estamos decepcionados, pero tenemos que hablar más en la radio durante las próximas dos semanas sobre cómo nos sentimos y cómo podemos trabajar”, recriminó Mühlberger. “Lo intentamos mucho. Creo que demostramos una vez más que somos bastante ofensivos”.
“Atacamos demasiado pronto”
Gall ofreció una valoración similar, sugiriendo que Decathlon puede haberse excedido al intentar que la subida final fuera lo más selectiva posible. “Hoy creo que quizás pedimos demasiado”, manifestó Gall en un comunicado del equipo. “En la recta final, atacamos demasiado pronto para hacer la carrera realmente dura. Personalmente, creo que también me esforcé demasiado en los últimos cinco kilómetros”.
Con viento en contra en las laderas superiores, Gall dijo que empezó a tener dificultades a falta de dos kilómetros, pero que minimizó las pérdidas con un final más enérgico. “Había viento en contra y tuve algunas dificultades a dos kilómetros de la meta. Pero después de eso, logré terminar con fuerza, dosificar bien mi esfuerzo y asegurarme de que la pérdida de tiempo no fuera demasiado significativa hoy.” La valoración de Gall coincidió con la de Mühlberger: Decathlon había logrado que la carrera fuera difícil, pero quizás explotó la carrera demasiado anticipadamente.
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El peligro de la contrarreloj
Queda por ver si Decathlon hará retoques a su estrategia de cara a las próximas etapas. Gall no tiene una tarea fácil: necesita superar en la general y ganar un colchón de tiempo frente a Mas y Roglic si quiere tener chances de vencer la clasificación general final, teniendo en cuenta que la contrarreloj no es su fuerte.
El austriaco llegó a España tras haber finalizado segundo en el Giro d´ Italia de este año, por detrás de Jonas Vingegaard , y tras haber ganado la clasificación general de la Vuelta a Burgos en agosto, la primera victoria en la clasificación general de su carrera. Ahora se encuentra a 21 segundos de Primož Roglič en la lucha por el segundo puesto, con Mas aventajando al esloveno en 1 minuto y 18 segundos. La Vuelta se reanuda el martes con la décima etapa, un recorrido de 184,7 kilómetros entre Alcaraz y Elche de la Sierra, que apunta principalmente a una fuga o a velocistas versátiles.
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