Si faltaba una explicación alrededor de los controles antidopaje nocturnos que le hicieron a Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, era por parte las autoridades a cargo de realizar los mismos. Es que ante el desconocimiento generalizado sobre el reglamento -que se modificó para avalar estos métodos- hubiera sido pertinente.
Desde la prensa danesa contactaron a las autoridades de la International Testing Agency (ITA) , organismo independiente que realiza los controles antidopaje para la UCI, y si bien respondieron no lo hicieron con mucha claridad.
El descargo de la ITA y la justificación de los test de madrugada
“La ITA está al tanto de que realizar controles nocturnos puede alterar el sueño y la recuperación de los corredores. Por lo tanto, se ha prestado la debida atención a minimizar, en la medida de lo posible, el impacto que los tests puedan tener en los ciclistas”, replicaron.
“La ITA, en nombre de la UCI, es responsable de garantizar la eficacia del programa antidopaje del ciclismo y la integridad de sus carreras”, continuaron. “Por lo tanto, los controles deben poder realizarse fuera del horario habitual, en una medida limitada y justificada”, ampliaron.
“Todos los controles realizados en el Tour de France o en cualquier evento, incluyendo las decisiones sobre cuándo se deben hacer los controles, se toman de acuerdo con las estrategias de la ITA bajo el código de la Agencia Mundial Antidopaje, las normas antidopaje y la ley francesa”, remarcaron.
“Siempre considerando el bienestar de los corredores, tratamiento igualitario y derechos básicos”, finalizaron. Básicamente, no dijeron nada: ni qué medidas tomaron para mitigar las molestias a los involucrados ni si tenían sospechas de una posible violación al reglamento, único motivo que respaldaría el horario de los controles.
La filtración de L’Équipe y la dura postura del sindicato de ciclistas
Un poco más allá fue L´Equipe, que corroboró que los controles se hicieron con autorización de la justicia francesa pero no con intervención de la Federación ciclista de ese país. Y que para poder obtener la orden judicial del caso la ITA “debía tener sospechas serias” de algún tipo de violación antidopaje y riesgo de perder la evidencia en caso de no realizar los procedimientos”.
Si, como indica el reglamento, tenían conocimiento de algo y fueron tras ello, los controles estuvieron bien. Caso contrario, obraron por encima de su autoridad.
En la otra vereda, la Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA) salió al cruce del asunto apelando a cuestiones básicas. “El Tour de France es una competición que demanda un esfuerzo físico excepcional. La calidad del descanso y la recuperación es esencial, no sólo para el rendimiento sino para la salud”, reseñaron, reiterando que los controles nocturnos atentan directamente con el obejtivo básico de los competidores.
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Asimismo, resaltaron que el dinero que se aporta de las diferentes partes, incluido el pelotón mismo, para financiar a la ITA debería ser empleado en más avances científicos y/o nuevos métodos, y no en realizar controles nocturnos.
Desde la CPA se mostraron de acuerdo en la lucha contra el dopaje para identificar a los tramposos, pero sin que eso perjudique a algunos y elimine la igualdad entre los ciclistas. Allí queda claro que Pogacar o Vingegaard no descansaron igual de bien que sus rivales.
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