En su carrera, Mathieu van der Poel (Alpecin – Premier Tech) tuvo una relación de amor-odio con el Tour de France, alternando entre ediciones en los que es protagonista y otras donde transcurre relativamente anónimo, entre perfiles de etapas que no se adecuan a sus características u objetivos -como los Juegos Olímpicos o el Mundial- que prioriza más adelante en la temporada.
¿Van der Poel otra vez desmotivado con el Tour?: “El recorrido tiene pocas oportunidades para él”
En 2025, el neerlandés ganó una etapa, visitó la malla amarilla e incluso estuvo cerca de la clasificación de puntos antes de su abandono por neumonía en la última semana. “Cuanto mayor me hago, más disfruto yendo al Tour. En las carreras de un día puedo ser yo mismo por completo. Pero ahora aceptó mejor que hay etapas en una Gran Vuelta en las que no tengo un papel importante”, señaló recientemente en una entrevista que dejó entrever que 2028 podría ser su último año como profesional.
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Esta edición del Tour no parece darle muchas oportunidades adecuadas en sus perfiles, con pocos finales explosivos como los que peleó el año pasado que poseen un equilibrio entre no ser tan cuesta arriba y no ser tan aptos a velocistas como su compañero de equipo, Jasper Philipsen. Su padre, Adrie, no oculta la desilusión de su hijo. Mencionó el ejemplo de la edición 2021, donde portó la amarilla por primera vez. “Participó en ese Tour con mucho gusto, pero también ha corrido dos Tours en los que, desde el primer día, se preguntaba: ¿qué hago aquí?”, señaló en una crítica muy similar a la que hizo en ocasión de la edición 2024.
“Afortunadamente, está Jasper Philipsen , para quien se puede hacer algo. Las oportunidades de etapa son cada vez más limitadas para ese tipo de ciclistas”, señaló el ex corredor a Vive le Vélo.
El problema de la logística
Por otro lado, también cuestionó la logística del Tour señalando que la organización debería prestar más atención al impacto de los largos traslados en los equipos y el personal. “Tardaron una hora y media en llegar a la salida”, indicó sobre lo sucedido en una jornada. “Después de la etapa, tuvieron que viajar otras tres horas en autobús para llegar al hotel”.
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Según Van der Poel, la mayor carga suele recaer sobre el personal que trabaja detrás de los ciclistas. Mecánicos, masajistas y demás personal siguen preparando las bicicletas, lavando la ropa, organizando la comida y dejando todo listo para el día siguiente mucho después de que haya terminado la carrera. “En Alpecin, estuvieron trabajando hasta medianoche”, dijo. “Vi a Philip Roodhooft [gerente general del equipo] llevando un plato de comida a los mecánicos porque la cocina cerraba a las doce. Son cosas que realmente se pueden mejorar. Una hora y media antes del inicio y tres horas después del final, eso se puede mejorar”.
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