Terminó el Tour de los Alpes 2026 con una certeza y una duda. La primera, que Giulio Pellizzari es definitivamente generación alien y maneja vatios que los históricos que estaban en liza no tienen. La segunda, que Egan Bernal fue a más toda la semana y luce fantástico, pero quizás pueda pagar eso en el Giro de Italia.
Pellizzari, generación alien
Ya en la previa se anticipaba que Pellizzari era el hombre a batir en el Tour de los Alpes, un evento para escaladores. Y él no sólo lo es, sino que tras lo visto en 2025 lucía como el más fuerte de los presentes. No era para menos, habiendo peleado la general de Giro y Vuelta en apenas su primera temporada con Red Bull y a los 21 años de edad.
Pero el ex Bardiani es parte de la nueva generación que llegó para cambiar los paradigmasm con lo que eso no fue del todo una sorpresa. Claro, él mismo se dejó el listón muy alto y entró a 2026 con galones, responsabilidades y presión, que por ahora se ha encargado de sobrellevar magistralmente.
Giulio viene de ser podio en Comunidad Valenciana, Tirreno Adriático y ahora se coronó en los Alpes. Y su pico está por venir, porque apunta a la Corsa Rosa, evidencia de que logró todo eso en citas de alto nivel sin estar al máximo. Incluso que en los Alpes, una de las competencias con mayor cantidad de desnivel positivo acumulado de todo el calendario tuvo todo bajo control desde el arranque.
Pellizzari se impuso en Val Martello y luego en Bolzano, un final en alto y un día con puertos muy exigentes, sacando 40 segundos a su más inmediato perseguidor en tan solo cinco días, de los cuales hubo acción real cuesta arriba en dos o tres.
Físicamente estuvo constantemente arriba, y mentalmente también. Nunca dudó en atacar, puso a sus compañeros a trabajar recurrentemente, incluso con fallos tácticos, pero sin quedarse con la duda. Ratificando su condición de favorito y también que su progresión estacional, cuidadosamente medida, va por buen camino. La duda es saber si aún tiene margen o si este es su techo, porque contra Jonas Vnigegaard no le alcanzará.
Acaso sí para pelear el podio, siempre y cuando los kilómetros de crono lo lastren. Porque escalando, a día de hoy, Pellizzari está en otra liga. Una en la que posiblemente ingresen los conocidos de siempre que pululan a espaldas de Pogacar y Jonas: Seixas, Remco, Almeida, Lipowitz y unos pocos más, según el día.
Dos caminos para Bernal
Y contra esa bestia peleó Egan Bernal. Un ciclista que llegó prácticamente sin competir este año, puesto que una lesión lo dejó parado ya en febrero e incluso, como se reveló luego, lo apartó directamente de la bicicleta durante 20 días por una dolencia en la rodilla.
Y eso no lo frenó. El de Zipaquirá estuvo adelante desde la primera etapa, muy activo, peleando por bonificaciones intermedias y sprints, algo que no era habitual en él. El de INEOS fue a más toda la competencia y acabó por desplazar a su compañero Arensman, con quien pelea por los galones para el Giro.
Bernal acabó siendo subcampeón a base de constancia y esfuerzo, pero que la alegría no tape el panorama completo: sufrió. Y es normal, porque viene de estar en el dique seco y porque, dato no menor, ya no tiene los vatios que hoy se necesitan para estar en punta.
Egan es un digno segunda línea entre los vueltómanos de la actualidad, un aspirante a relleno del top 10 según la cantidad de estrellas que haya en liza. Obviamente, su nivel de base es altísimo y a poco que alguno de los más novatos tenga fisuras, el colombiano se le colará. Allí está esta misma general para ratificarlo, con O´Connor, o Gee, todos lejos del sudamericano. Y ni que hablar -si nos permiten el paréntesis- lo que sucedió en Asturias, donde una de las promesas de UAE se rindió ante Nairo Quintana en su primer éxito en más de cuatro años.
Ahora bien, Bernal está sano, esa es la primera buena noticia. La cuestión entonces pasa por ver si continuará yendo a más en su forma o no. ¿Por qué? Lógicamente, viene de estar inactivo y apenas competirá en el Giro con ocho días de acción.
Si bien en tiempos modernos todo está muy medido, habrá que esperar la respuesta de su organismo a las cargas. Esto que se vio es el Egan que correrá la Corsa Rosa. Solo puede recuperar unos días y luego ya casi no le quedarán entrenamientos de calidad hasta la competencia misma.
Por supuesto, una opción es que asimile bien los esfuerzos y crezca en carrera, con lo que la opción es verlo a tope la tercera semana. Otra, que acuse el impacto y deba tener sus días off en pleno Giro, despidiéndose de cualquier esperanza de top 10.
Esos son los dos camino de Bernal. Sea cual sea el derrotero que tome, lo más seguro es que deje todo buscando obtener un resultado como sucedió en la Vuelta cuando salió a cazar etapas al no aguantar en la lucha por la roja.
En definitiva, día de alegría para él en medio de una jornada histórica para Colombia porque sus dos máximos referentes siguen vigentes en el ciclismo internacional. Pero también por la triste partida de Cristian Muñoz, a quien los dos ídolos homenajearon corriendo al máximo como hace tiempo no se veía.
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