Uno de las grandes decepciones del reciente Mundial de Montreal fue la selección belga en general, que tenía a dos grandes favoritos que no dieron la talla como Remco Evenepoel y Wout van Aert. Pero los demás corredores tampoco destacaron ni cumplieron como se esperaba, algo bastante lógico considerando las numerosas bajas que sufrieron en la previa.
Uno de los temas de las semanas anteriores a la carrera fueron las múltiples renuncias, que forzaron al seleccionador Serge Pauwels a conformar un grupo que no era el que tenía en mente. Pero, al mismo tiempo, fue llamativa la ausencia de un ciclista que estaba en forma y que este año había destacado, amén de que sus cualidades eran perfectas para Montreal.
“Nunca habría rechazado la oportunidad”: la contundente postura de Verstrynge ante las bajas en Bélgica
Se trata de Emiel Verstrynge, pedalista de Alpecin que, por caso, brilló en las Ardenas con tp 10 tanto en Amstel como Lieja. “Seré sincero, antes del Tour estuve en contacto con Pauwels pero luego no supe más nada tras mi discreta actuación en Francia”, reconoció.
“No me importaba no haber sido seleccionado, había corredores que por su estado de forma merecían más el puesto”, continuó en Wielerflits. “Estoy feliz corriendo para mi equipo, pero nunca hubiera dejado la oportunidad de estar en el Mundial o el Europeo”, tiró.
Dura frase, aunque no la hizo apuntando a los que se bajaron. No obstante, la misma dejó expuesto que hubiera sido ideal llevar a alguien que quería estar en lugar de rascar el fondo de la olla con otros que fueron a cumplir.
La falta de comunicación con Pauwels y el objetivo puesto en el Giro de Lombardía
“Teniendo en cuenta mi primavera, quizás me molestó un poco no haber ido. Antes del Tour sentía que Pauwels confíaba realmente en mí. Es una lástima que esa confianza se desvaneció en una sola carrera mala. Entiendo que haya podido tener dudas tras el Tour, pero al mismo tiempo esperaba que él supiera que yo haría lo imposible por llegar a tope a una convocatoria”, lanzó.
“No tengo nada que reprocharle por no haberme llevado. Pero habría estado bien tener algún breve contacto después del Tour para poder hablarlo. Podría haberme explicado cuál era mi situación”, razonó el puncheur.
“El Mundial era el tipo de prueba que podría haberme venido bien. Era una carrera de dureza pura, el ritmo fue brutal y todos iban al límite. De todos modos no tengo amargura ni tengo deseos de revancha. Seguiré por este camino”, ponderó el de Alpecin, que ahora apunta a Il Lombardia.
Nunca lo sabremos, pero pudo haber sido su mal Tour o también la necesidad del seleccionador de llevar gregarios pedidos específicamente por los dos líderes, algo que siempre tendrá costos y beneficios y que, en esta oportunidad, acabó con Emiel como el eslabón más débil de una cadena que se cortó.
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