Es difícil comparar a dos ciclistas de diferentes épocas pero también no es muy aventurado decir que, si Tadej Pogacar estaba presente, es poco probable que Chris Froome hubiera ganado los Tour de France que venció en 2013, 2015, 2016 y 2017. El propio británico lo admite mientras el esloveno se encamina a su quinta grande boucle.
La confesión de Froome: “Me alegra que Pogacar no estaba cuando tenía mi mejor condición”
“Es muy diferente Pogacar a mí. Creo que los aplasta a sus rivales. Yo solía trabajar duro desde el principio del Tour para conseguir una ventaja temprana, pero sobre todo por la batalla mental. Pero Tadej lleva eso a otro nivel. En el Tourmalet (en la sexta etapa), dejó claro a los demás que iban a luchar por el segundo puesto, que la victoria estaba descartada. Sé lo desmoralizador que puede ser eso.Pero en la primera etapa de montaña, yo ganaba un minuto, mientras que Tadej ganaba tres. Es increíblemente impresionante. Me alegro de que no estuviera presente cuando yo estaba en mi mejor momento”; manifestó en una entrevista a L´Equipe.
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Froome, recientemente retirado, empezó su declive en 2018, un año antes de que Pogacar debutara como profesional. Pero la estocada final fue el accidente que sufrió en el Critérium du Dauphiné 2019, del cual nunca se recuperaría. No volvió a participar de un Tour de France desde 2022. “Ni siquiera se me pasó por la cabeza continuar”, señaló sobre su retiro e incluso afirma que tomó la decisión de colgar la bicicleta cuando firmó su contrato con Israel Premier Tech en 2020. “Sabía que sería el último contrato”, admitió.
El accidente que lo empujó al retiro
Un accidente en agosto de 2025 lo dejó sin carrera de despedida. “Estuve entrando y saliendo del hospital hasta mediados de enero. E incluso cuando volví a casa, después de cinco meses de operaciones y hospitalizaciones, tardé hasta abril o mayo en recuperarme del todo y dejar la medicación. Hablar con los medios, hacer un gran anuncio o dar una gran fiesta era impensable. Pero no es que quisiera mantener el suspenso ni nada por el estilo”, indicó. “Tengo suerte de estar vivo. Fue un largo camino.”
Y dio más detalles: “Me fracturé todas las costillas del lado derecho de la espalda, así como las vértebras. Mi caja torácica se colapsó con el impacto y mi pulmón derecho resultó gravemente dañado. Una de mis costillas también perforó el pericardio, el saco que protege y sostiene el corazón, por lo que mi corazón quedó prácticamente expuesto, lo cual puede ser muy peligroso. Mi cavidad torácica se estaba llenando de sangre; no podía respirar. Los paramédicos llegaron en siete u ocho minutos e insertaron un tubo entre mis costillas, lo que alivió la presión. Tuve mucha suerte de que el cirujano pudiera reconstruir el pericardio, suturarlo y sellarlo en mi pecho. Mi corazón siguió latiendo durante todo el proceso, así que creo que, cuando sucede algo así, cuando te explican la gravedad de la situación, que podría haber terminado de cualquier manera, es un momento que te hace reflexionar profundamente”.
“Me ayudó a poner mi vida en perspectiva; lo que sucedía en el mundo del ciclismo ya ni siquiera me preocupaba. Fue un shock enorme para mi familia. Ha sido una época difícil, pero ahora soy increíblemente feliz. Siento que me han dado una segunda oportunidad en la vida. Y también es una señal de que necesito bajar el ritmo y disfrutarla. He pasado las últimas dos décadas haciendo sacrificios, sufriendo. Era mi sueño, pero al mismo tiempo, ahora estoy en un punto de mi vida en el que puedo vivir, estar más presente con mi familia”, señaló Froome.
Y lo comparó con el accidente de 2019: “En ese entonces el desafío era más desde una perspectiva deportiva, mientras que después de este, el deporte ni siquiera se me pasó por la cabeza”.
El polémico contrato con Israel-Premier Tech
También explicó su polémico contrato con Israel – Premier Tech: una fase de su carrera donde dio pocos resultados y donde reconoce que sabía desde el principio “que no iba a ganar un quinto Tour”. “Pero para mí era muy importante poder completar todo este proceso. Me había comprometido a cinco años y realmente quería cumplirlo. Sé que mucha gente no lo entendió. Uno de mis grandes objetivos desde que empecé era seguir compitiendo a los 40. Lo conseguí, y aunque no ganara, me llenó de alegría”.
“Después de dos o tres años de esfuerzo intenso, me di cuenta de que volvía a ser un ciclista profesional, que era capaz de ayudar al equipo, pero que ganar otro Tour no era realista”; manifestó. Y volvió a lamentar su caída en 2019: “Estaba en mi mejor momento. Sinceramente, estaba en la mejor forma de los últimos años. Tenía muchas ganas de participar en la contrarreloj del Dauphiné para demostrar que estaba listo para el Tour. Me sentía tan bien que esa sensación está muy arraigada en mí. También podría haber hecho algunas cosas de otra manera. Por ejemplo, si no hubiera ido al Giro en 2018, habría estado más fresco para el Tour, pero en ese caso, nunca habría ganado el Giro. Así son las cosas, no puedo cambiarlo, así que no voy a torturarme por ello. Lo mismo ocurre con 2012. Estoy en paz con todo”.
Finalmente, comentó sobre Paul Seixas: “Paul ya está demostrando mucho, para ser un ciclista de 19 años, lo que puede generar mucha esperanza. Pero me preocupa que, como Francia no ha tenido un ganador desde 1985, todos depositan sus esperanzas en él. Que disfrute del Tour sin esa presión. Está ahí para ganar experiencia, y no tengo ninguna duda de que volverá pronto para luchar”.
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