Hoy por hoy, las fechas de expiración de contrato en el ciclismo significan poco y nada. Cada vez son más los casos de ciclistas que rompen el contrato antes de que finalicen los acuerdos y, de hecho, las tres transferencias más importantes de la próxima temporada (Filippo Ganna a Lidl-Trek, Richard Carapaz a NSN y Giulio Ciccone a Pinarello Q36.5) se dan bajo esa modalidad. En algunos casos, como los de Remco Evenepoel, Juan Ayuso y Oscar Onley, implican indemnizaciones millonarias. ¿Qué hay detrás de esta tendencia?
Ganna, Ciccone, Carapaz: los motivos detrás de las crecientes rupturas de contrato
Se puede decir que la explosión de rupturas de contrato las iniciaron Primoz Roglic y Cian Uijtdebroeks a fines de 2023, ambos con un año más en sus acuerdos. El primero dejó Jumbo Visma para ir a Bora, el segundo dejó precisamente Bora para irse a Jumbo. Luego llegaron otros casos, como el de Maxim Van Gils que dejó Lotto para ir a Red Bull, pese a la resistencia inicial de la escuadra belga. Para que haya rupturas de acuerdos hay una simple condición: todas las partes -ambos equipos y corredores- tienen que estar de acuerdo. El equipo pretendiente, en la mayoría de las ocasiones, paga una indemnización a la otra escuadra.
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¿Pero a que se debe este fenómeno? Uno de los que mejor puede responder es Alex Carera, agente de ciclistas como Tadej Pogacar e Isaac del Toro, y de corredores que han roto contrato como Ciccone, Van Gils y Uijtdebroeks, este último en dos ocasiones.
Uno de los motivos es que los contratos son cada vez más extensos en duración, lo cual puede dar lugar a arrepentimientos o cambios de condiciones. “Esto aumenta la probabilidad de disputas por un contrato largo, e incluso de su rescisión. En esencia, si el contrato dura solo dos años y surgen problemas, no conviene esperar tanto a que expire, ni siquiera merece la pena discutir al respecto. Uno puede lamentarse durante un año y luego seguir adelante. Pero si, por ejemplo, el contrato dura cinco años, es evidente que la situación es muy diferente”, comentó Carera a La Gazzetta dello Sport.
“Ahora los equipos tienen una visión a largo plazo”
El otro motivo es que ahora los equipos planifican a más largo plazo. “Hasta hace cinco o seis años, en la mayoría de los casos, los dueños de los equipos eran los propios directores técnicos, a menudo exciclistas. No tenían una visión a largo plazo y no se arriesgaban a posibles sanciones por fichar a corredores de otros equipos. Ahora los dueños son los propios patrocinadores. Emiraos Árabes Unidos, Decathlon, Lidl, Red Bull, por nombrar algunos”.
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“Ellos tienen una visión más gerencial y a largo plazo. El equipo ciclista es un activo clave para la empresa o el fondo, a diferencia de antes, cuando a menudo no existía una visión empresarial. Y hay una mayor tendencia a ser más agresivos en el mercado, porque tienen que valorar la inversión anual en ciclismo. Sin mencionar que el capital invertido es mucho mayor. Un cambio trascendental”, manifestó Carrera.
El agente dio cifras claras. Antes del caso Uijtdebroeks en 2023, las rupturas como mucho ocurrían una vez cada tres años, ahora “son unas diez al año”. “Además, el capital ha aumentado enormemente: en 2020, si un equipo tenía un presupuesto de 25 millones de euros, podría considerarse rico. Ahora, estaría entre los cinco últimos”, concluyó.
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