Nairo Quintana volvió a los primeros planos con su victoria en la etapa 2 de la Vuelta a Asturias, un exigente parcial en el que batió a los exponentes de la nueva generación y lanzó un recordatorio al mundo del ciclismo sobre su presencia en la que será su última temporada en el pelotón y tras cuatro años de sequía. Pero, ¿significa algo este éxito de cara a la Vuelta a España 2026?
Una etapa dura y un Nairo renovado
Para empezar, un poco de contexto. Quintana ganó una etapa en una carrera 2.1 venida a menos, es cierto, y contra rivales secundarios. Pero por otro lado, las temporadas anteriores apenas mostró la cara en citas del género, sin lograr destacar ni marcar un diferencial que lo distinga. En Asturias lo relevante no es que batió a Adriá Péricas, exponente de la nueva generación y nada menos que de la factoría de un UAE que por algo le dio uno de los contratos más largos del ciclismo. No, lo interesante es cómo fraguó el colombiano su gesta y lo que eso puede implicar.
Quintana lució con una chispa que hace rato no tenía y que quedó a la vista por otro factor que estaba apagado: su instinto. Nairo versión retiro se libró de la presión y está disfrutando por primera vez en toda su vida deportiva. En sus inicios con los españoles le dieron -y se ganó- galones temprano, con las responsabilidades que eso conllevó.
El resto es historia y su trayectoria fue marcada por más sucesos que fracasos al tiempo que sumaba más presiones al convertirse en ícono. Más adelante vino Arkea y el proceso de ser corredor franquicia, seguido del caso tramadol y el escarnio público. Seguía sin goce. Y cuando Unzué le dio la oportunidad de regresar al ciclismo, la obligación fue devolver la confianza.
Sin presión
Ahora, con el final a la vista, evidentemente se quitó todo el peso de encima. Y no significa que esté corriendo o entrenando irresponsablemente, sino que lo hace con alegría, esa que tenía en sus inicios y que la escuela telefónica le apagó. Por caso, en el Tour de Omán se vio un indicio de eso con algunos ataques que lo dejaron cerca de dar la sorpresa.
El calendario lo llevó a eventos World Tour con la tarea de ser gregario y capitán de ruta, de mentor para los jóvenes. Y apenas ahora, en Asturias, contó nuevamente con libertad. La aprovechó de inmediato con una andanada de ataques que recordaron a su versión prime, explosivos y en rampas empinadas de puertos como Colladiella (7km al 7.7% con 3 km completos por encima del 9%), Alto Cueña (3.7 km al 7.1% con dos km iniciales brutales) y Carabanzo (2.2 km al 9.1%). En todos ellos fue el mejor o estuvo a la estela de quien lo era ocasionalmente.
Como se aprecia, su nivel de base sigue siendo alto, porque los 2300 metros de desnivel positivo del parcial estaban casi todos acumulados en apenas 80 km. Y allí fue el más fuerte, haciendo lucir a una de las máximas promesas del ciclismo español como lo que es… un niño.
¿Puede Nairo ganar una etapa en la Vuelta 2026?
Hecho el repaso toca conjeturar si lo visto -y su ya casi confirmado título, porque el día final sólo hay puertos al 4-5%- implican algo de cara al futuro. La realidad es que Quintana está lejos del pelotón de punta hace rato. Incluso antes de su caso por tramadol, cuando aún tenía para ser top 10 en grandes vueltas, era un segunda o tercera espada, de esos que perdían 10 minutos o más contra los campeones. Y eso no cambió.
Lo que sí lo hizo es su mentalidad, algo explicado antes, y posiblemente su chispa. El Nairo 2026 parece tener un punto más de explosividad y lo está enseñando en terrenos que antaño le eran contrarios, puertos cortos y de más punch. Lo suyo es la alta montaña, trepadas más extensas.
El “Cóndor” mostró destellos de eso en el Giro 2024, cuando casi corona alguna escapada. Y el objetivo es repetirlo en otra grande, la que a él particularmente más le agrada y mejor le sienta: la Vuelta a España. El escarabajo avisó que allí colgará la bicicleta y con las ganas que está evidenciando, no irá a hacer un simple paseo de despedida.
Factores a favor y en contra
Si se conjugan los factores, la victoria de etapa en la última grande del curso no es una utopía. Veamos: aclarando que lo suyo allí será en fuga y no como en Asturias, porque no tiene vatios para lidiar con jefes de fila, Nairo siempre es candidato en una fuga y lo hizo en un día brutal donde solo Pogacar finalizó por encima. El resto: su renovada explosividad, su nivel de base, la predilección por la carrera, los puertos empinados pero más largos y la motivación de irse por lo alto y ya sin presiones.
En su contra: al menos históricamente, él siempre ha necesitado días largos, duros y con altura para estar en vanguardia. La Vuelta no los tiene, y lo que sí habrá son galones muy definidos en su escuadra como para que le permitan tan alegremente irse de caza mientras Enric Mas, un aspirante concreto al podio final, pierde un escudero. A todo eso, sumarle que por ahora solo vimos algunas pinceladas del Nairo agresor que entusiasma y contra startlist débiles. Si de aquí al evento repitiera, quizás la teoría tenga más argumentos. Recordar algunos ganadores de etapa de las dos últimas ediciones de la ronda hispana, bajará el entusiasmo de los fans del boyacense: Vine, Ayuso, Soler, Bernal, Van Aert, O´Connor, Yates…
Dicho eso, no es una locura pensar en un epílogo a una trayectoria deportiva que ya es el guión de una película y que le tiene garantizado un lugar en el Olimpo del ciclismo internacional. Y eso que Nairo pudo haber sido más grande de lo que fue, pero si en unos meses levanta los brazos en la Vuelta, recuerden estas palabras.
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Nairo en liga de tercera página puede disputar etapas y figurar en un top 1-2-3 , pero de la primera página, está muy desgastado y ya no le da ni siquiera para figurar en un top 20..Su etapa de ciclista top hace rato pasó y hoy es un simple recuerdo empañado con Tramadol , única forma que encontró de enfrentarse a Salbutamol Froome, Clembuterol Contador en su época.