Lo que Tadej Pogacar hace en el ciclismo desde hace un par de años lleva a que no se establezcan límites para él. Pero no se debe obviar que es un ser humano y que cada tanto eso queda a la vista. Por ejemplo, la temporada pasada tuvo una lesión de rodilla y, lo más relevante, no ocultó su cansancio mental.
Se lo veía malhumorado en los podios cuando antes siempre estaba alegre, y hasta llegó a salir públicamente con una remera en la que pedía que no le solicitaran selfies. Lejos de ser una crítica al esloveno, es un recordatorio de que su organismo también tiene techo.
El mito de las tres coronas y el límite de la fisiología
¿Por qué es esto relevante? Porque mientras hace historia ya se le plantean nuevos récords, algunos inéditos. Y evidentemente por algo no han sido alcanzados, ya que están por encima de lo que la fisiología ha tolerado hasta ahora. En ese contexto, no son pocos los que esperan que el de UAE vaya por las tres grandes vueltas en una misma temporada.
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Entre ellos el mítico Eddy Merckx, posiblemente el mejor de todos los tiempos, que nunca pudo con ese reto. Para sumarse al debate habló Maurizio Fondriest, campeón mundial de 1988 y reconocido clasicómano en la década de los 80 y 90. El italiano cree que Pogacar puede obtener Giro, Tour y Vuelta consecutivamente.
“Puede lograrlo, pero yo no lo haría”, lanzó en el podcast A Voice in the Run. “Tiene algunos años más por delante en los que puede tratar de ganar su sexto Tour y ser el máximo ganador allí. O sumar más mundiales. Hacer las tres grandes sería arriesgar todo eso”, avisó.
El fantasma del desgaste y el antecedente de Nairo Quintana
Fondriest habla del esfuerzo físico y mental de semejante odisea, y no le faltan argumentos. Ya hubo otros ciclista renombrados que se quemaron y no volvieron a ser los mismos, como por ejemplo Nairo Quintana, que hizo cuatro grandes seguidas en un año calendario, entre 2016 y 2017 y desde entonces no recuperó jamás el golpe de pedal.
Aunque la preparación y recuperación han cambiado mucho desde entonces, lo que le sucedió el año pasado cambió mucho a Tadej, que ha hablado reiteradamente de no pasar tanto tiempo lejos de casa o de la necesidad de resetear tras una grande. Incluso dejó en claro que ir por las tres sería de mal compañero y que el resto de los líderes del equipo deben tener su espacio.
Párrafo aparte para todo lo demás alrededor de una ronda de tres semanas: viajes, riesgos en cualquier centímetro de los caminos, climas extremos, posibilidad de infecciones. Todo por triplicado. Y por más solvente, talentoso y afortunado que sea, en algún punto las rachas acaban.
Sin rivales de peso para el desafío en La Vuelta
Todo apunta a que nunca afrontará el triplete. Pero lo que sí hará es otro doblete, su segundo, ya que irá a la próxima Vuelta para buscar la grande que le falta. “Solo una vez hizo dos grandes consecutivamente, pero creo que puede ganarla y el Mundial también”, ponderó Fondriest.
“Aún hay que confirmar sus rivales pero la realidad es que solo alguien como Vingegaard pudo haberle opuesto resistencia. Y ya había quedado claro en el Tour que era inferior. En resumen, no tendrá rivales en la Vuelta”, aseguró. Y mal que les pese, Roglic, Mas, Onley y compañía están varios escalones por debajo.
Volviendo al triplete en una misma campaña, si algo ha demostrado Pogacar es inteligencia para respetar sus propios límites. Por más que muchos quieran verlo romper un registro aparentemente imposible, él sabe que acomoter esa empresa puede dejar secuelas en su cuerpo y comprometer lo que venga luego. Y si espera a los últimos compases de sus trayectoria, posiblemente ya no esté tan sobrado para lograrlo o le haya surgido algún relevo estilo Seixas que impida la hazaña.
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Tendrían que darse varias circunstancias. Primero, retrasar la temporada renunciando a las clásicas, lo que no creo que esté en los planes ni de él ni densu equipo. Segundo, que el Giro del año en el que lo intentase le permitiera terminar de coger la forma en carrera, intentando estar con los mejores y apuntalando la victoria en la parte final del Giro. En el Tour tendría que llegar casi al 100%, pero igualmente tendría que correr práctico. Después, la Vuelta tendría que tener también una primera semana que le permitiera subir la forma, porque después del Tour tendría que recuperar y bajar el nivel, para posteriormente ir subiendo paulatinamente…son prácticamente 4 meses de umbral 85-100% de forma con periodos de descanso cortos, y no sé si eso es fisiológicamente posible, pero este año, por ejemplo, ha tenido que estar a tope en las clásicas durante mes y medio, para el Tour algo más de un mes entre preparación máxima y competición, y luego hay que sumarle la vuelta…la diferencia es que entre clásicas y Tour hay un periodo de descanso, pero igualmente van a ser muchas semanas al máximo. Luego estaría la incógnita Seixas…con 19 años ha demostrado un nivel inaudito, y si sigue esta progresión…igual el año que viene podría empezar a darle guerra de verdad a Pogaçar, y el objetivo ya se convertiría en inalcanzable…hasta para él.
Hacer tres G.V en una misma temporada es una actuación exorbital fuera de lo normal, si un organismo se resiente con una carrera de tres semanas, si va por una segunda G.V , tendrán que darse circunstancias de competitividad no tan exigentes como lo tiene en esta V.E 2026, adversarios de tercer escalón y que a bien puede manejar y competir sin mucho desgaste y, ya ir por una tercera, sería una odisea dejando al descubierto que un cuerpo humano es anormal ante gigantescos esfuerzos o cúmulo de extremado cansancio y fatiga desbordada, ya esto se convertiría en una burla descarada a un atleta de alto rendimiento que rompe el umbral terrenal , así nos vendan que es resultado devsu capacidad aeróbica, oxigenación, recuperación, ADN especial y una amplísima caja torácica pulmonar.