A Lappartient se le escapó: admite sin querer que violaron las reglas con Pogacar y Vingegaard para “enviar un mensaje”

Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard en el Tour de France 2026 Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard en el Tour de France 2026 (EFE)

Una de las noticias del reciente Tour de France fueron los controles antidopaje nocturnos a los que se sometieron Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. Desde entonces se expresaron desde todos los sectores y ahora tocó el turno a David Lappartient, presidente de la UCI. El directivo mostró algunas contradicciones en su discurso.

Uno de los focos de polémica respecto a los controles es la interrupción del descanso en un evento tan duro. El francés lo sabe y apoyará los tests siempre y cuando no sean recurrentes. “No apoyaremos algo que sea cada noche. Lo normal es que no se haga de noche”, comenzó.

“Por otro lado, respaldamos a la International Testing Agency (ITA). Las microdosis de EPO no se pueden detectar seis o siete horas más tarde”, clarificó a The Guardian, justificando lo sucedido. “Ahora los corredores saben que la ITA puede aparecer y eso siempre es un temor”, lanzó.

La sospecha que habría activado los controles nocturnos

Allí está el centro del asunto. Es que Lappartient lo dejó como un mensaje de advertencia, pero el problema es que el mismo chocó de lleno con el reglamento, que estipula que los controles nocturnos sólo pueden efectuarse en caso de alguna sospecha puntual de dopaje o de que se puedan perder muestras derivadas del mismo.

Hasta el momento no se reportó nada y, como se verá luego, el presidente incluso mencionó que la ITA no publicó nada al respecto. “Los controles nocturnos son una herramienta pero no para todos los días. Deben ser excepcionales”, opinó.

“Es un mensaje global al pelotón, no una sospecha sobre nadie”

“No es una sospecha sobre nadie, es un mensaje global al pelotón”, ratificó, impactando contra las reglas que parece no conocer. “Siempre tendremos sospechas en el ciclismo por nuestro pasado. Pero también sé lo que se ha hecho en la lucha contra el dopaje”, aseguró.

“La ITA no comunicó nada, y ellos siempre que publican es por casos positivos. Así que parece que no sucedió nada con los controles del Tour”, finalizó.

Así quedó confirmado lo que se especulaba las últimas semanas, que las visitas nocturnas fueron un modo de intimidad a potenciales tramposos, amparándose en las autoridades francesas, siempre dispuestas a intervenir cuando uno de los suyos no lidera la Grande Boucle.

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Seguramente quedará en la nada, pero si la ITA no revela los argumentos por los que hizo las redadas y encima el presidente de la UCI confirma que fue un mensaje, se violaron los derechos de los ciclistas, que ya de por sí viven con una lupa sobre sus cabezas todo el año y ahora encima pueden ser visitados mientras duermen.


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