Hace unos días surgió la noticia de que el nombre de Tadej Pogacar figuraba entre los inscriptos para el Campeonato Europeo. La misma pasó como un prelistado confeccionado previo a la caída en la Vuelta a España y en el que, obviamente, el ídolo esloveno estaba anotado para participar del evento en su país.
Pero en las últimas horas, lejos de quedar en una información que solo le sirvió a la organización para marketing, surgió una novedad: Pogacar consultó con el médico que lo operó para ver si había algún impedimento de cara a volver a correr de inmediato.
La consulta a Xavier Mir y el choque directo con los planes de UAE Team Emirates
Así lo informó El Periódico, que dio a conocer la noticia de que el esloveno consultó con Xavier Mir, el galeno que lo intervino quirúrgicamente en Barcelona. Esto sería de cara a participar el domingo próximo en el Europeo, cuyo recorrido se hizo en consulta con el de UAE Team.
Pogacar retorna a entrenar en ruta y muestra su escalofriante cicatriz en su último día en arcoiris
Y ya que se menciona a dicha escuadra, según el mismo medio, está completamente en contra de que su estrella tome la salida en la carrera en cuestión, aduciendo que debe respetar los plazos de rehabilitación estipulados y que, en todo caso, regresará más temprano en 2027.
Pogacar ya rodó en carretera los últimos días, tal como él mismo se encargó de mostrar en su último día vistiendo el arcoíris, que horas más tarde quedó en manos de su compañero Brandon McNulty, a quien felicitó públicamente.
El sueño del Europeo en casa y la tentación del sexto Giro de Lombardía consecutivo
Se sabe cuánto ama competir Tadej, y tampoco es un misterio que la organización del Europeo quiere contar con él. El corredor ya salió a rodar en ruta, justo cuando se cumplieron 28 días desde la caída que lo sacó de la Vuelta.
La especulación también es que, si logra correr el Europeo, luego estaría en Il Lombardia, último Monumento del calendario donde, hay que decirlo, ha ganado los últimos cinco años de modo consecutivo.
Sea una u otra cita, y aún tratándose de Pogacar, hay que remarcar que se trata de dos pruebas extremadamente exigentes. El trazado esloveno es de casi 200 kilómetros y tiene un muro durísimo de 2.1 kilómetros al 10.2% donde es casi obligatorio escalar de pie, algo que forzaría la clavícula. Ni que hablar de Lombardia, con 239 kilómetros, más de 4600 metros de desnivel positivo acumulado y nueve cotas brutales.
La lógica indica que el pedalista no volvería, pero con él ya quedó claro que lo que es normal para el resto no cuenta y que aún siendo empleado de un equipo, cuando decide algo rara vez logran oponerse a sus deseos con tal de tenerlo feliz.
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