Primera etapa en línea, que a su vez será la de mayor extensión de esta edición y presenta la primera oportunidad para los “velocistas” de la carrera. Serán 214.3 kilómetros entre Mónaco y Manosque.
Salimos en dirección a Niza para viajar por la Costa Azul y luego adentrarnos por Alpes-de-Haute que nos recibe con su localidad más grande.
Dicho camino involucra rodar por rutas pestosas que alcanzan los 3000 metros de desnivel acumulado. Para salir del principado hay que escalar por una trepada de 8 km y una vez en la costa, ir por un sube y baja prácticamente carente de llanuras.
Se atraviesan dos cotas puntuables, muy tendidas ellas y sin relevancia para el desarrollo. En sí todo el recorrido pese a los desniveles, sólo puede tornarse rompepiernas si la actitud de la caravana es salvaje, cosa que para el segundo día de una gran vuelta parece improbable.
Los 36 km finales condensan todo el nerviosismo. Se hace un desvío por un terreno ascendente de 15 km, que si bien es constante al 3%, se hace tedioso por implicar un ritmo más elevado, a sabiendas de que varios lucharán por tener la mejor posición. Hay un pequeño trozo al 8% antes de coronar, con un grado -bajo- de probabilidad de ofrecer un cambio en el libreto.
Bajada de la misma pendiente que de extiende por 14 km. Terreno rápido donde existen un par de curvas que pueden alterar la colocación.
Una vez concluido el descenso, se vuelve a ascender progresivamente durante 3 km antes de encontrar dos repechos muy breves, con el último escondiendo un pedazo al 7% a menos de 2000 metros para el cierre.
Hay un giro final a derecha a 400 metros de la llegada, que conserva la tendencia para arriba, con un sprint al 3% que pondrá a prueba a los velocistas con fuerza.
Clima
Soleado y con calor.
Escenario
La geografía del trayecto es de un grado intermedio, es decir, con la suficiente dureza -quizás- para lastrar a los sprinters puros, pero sin representar un desafío serio para evitar un desenlace al sprint, que será protagonizado por otros.
Pero también, el propio contexto táctico corrobora esa teoría. Los dos corredores más prestigiosos de tal perfil les interesa un desarrollo con esos ingredientes, por lo que los suyos trabajarán para hacerles las cosas difíciles a un Groves, Meeus o Dainese y que a su vez se respete el estricto control para que la potencia de cada uno decida hacia qué lado se inclina la balanza.
Además, si el plan principal falla o se presenta un imprevisto, tanto Visma como Trek tienen respaldos jóvenes que a lo largo de la prueba deberán tener mayor margen de maniobra a diferencia de un gregario común.
Lo único restante es la comparativa. Pedersen voló en el Tour, lo cual implica que llega más “desgastado” que un Van Aert que pese a los buenos indicios, tuvo que cambiar su hoja de ruta al no poder comparecer en la ronda gala. Es cuestión de escoger entre frescura o extensión del pico de forma.
Favoritos
Wout van Aert –
No tiene una grande en las piernas y para colmo recobró la confianza en esta temporada.
Mads Pedersen – Como dato curioso, declaró que esta era la etapa que más tenía entre ceja y ceja.
¿Sangre nueva? – Me encantaría que por algo circunstancial Brennan o Nys se metan en la disputa.
Orluis Aular – Puede sobrevivir para disputar el podio en la llegada. No sería mala idea anticipar con Romeo.
Axel Laurence – Rodador versátil que puede volar bajo en el radar, típico perfil de triunfador sorpresa.
Pau Miquel – Ha sido sobresaliente en su primer año WorldTour. Y juega en casa.
Magnus Cort – Todos saben que una victoria suya será celebrada por estos lados.
Bryan Coquard – Sin la chispa de sus mejores días.
Predicción
Pedersen.
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