Se acerca la cita ciclista más importante del calendario y en este punto, corredores y equipos muy seguramente han analizado a fondo el recorrido, ya sea desde el libro de ruta o con reconocimientos específicos en las zonas a cubrir. Como es habitual, ciertas jornadas cobran más relevancia que otras y son señaladas como las decisivas de la prueba. A continuación, enumeramos aquellas que a nuestro juicio, jugarán un rol determinante.
Etapa 6: Pau › Gavarnie-Gèdre (186.4 km)

Esta edición no se adentra profundamente en los Pirineos y la etapa que los explora en cierta medida es la primera de alta montaña. Destaca por el habitual encadenado de Aspin-Tourmalet, que al ser uno de los puertos icónicos de la carrera, dará pie a una primera batalla. En un recorrido similar, Jonas Vingegaard atacó a distancia a Tadej Pogacar en 2023, ofreciéndonos una de los mejores parciales de aquella versión. Aquí el contexto es otro, pues previamente no hay trazados que impacten de gran forma la general -salvo la crono por equipos- y se asumirá más que todo como una primera toma de contacto, que al ser comandada por el esloveno, servirá de filtro serio para ver el estado de los aspirantes.
El ascenso principal se corona a 40 km de la llegada, que es una larga, tendida, pero rompedora subida que para colmo se adapta a la explosividad de Pogi. Según algunos expertos, el esloveno puede sentenciar aquí el evento.
Etapa 15: Champagnole › Plateau de Solaison (184 km)

Tras múltiples escenarios de “transición”, la segunda semana cierra con un final en alto de entidad. Esa misma trepada fue la empleada en la jornada conclusiva de TARA, aunque el recorrido no es un espejo, pues aquí es más extenso y con menos puertos de paso que inviten a alternativas tácticas. En ausencia de diseños similares desde el Tourmalet, este sería un día marcado para la general, pues si para entonces el panorama no está aclarado, alguien buscará dar un golpe sobre la mesa para arribar a la tercera semana como el dominador absoluto. Además, el perfil de la escalada (11.6 km al 9%) se presta para ello.
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Etapa 16: Évian Les-Bains › Thonon Les-Bains (26 km)

Único ejercicio individual de la edición, más afable para escaladores y con una distancia ínfima que ya es tendencia inamovible de esta nueva era. Una contrarreloj siempre resultará clave, pues no hay manera de esconderse o ser conservador, se va al límite desde el km 0. Se inicia cuesta arriba por un camino largo y tendido, aligerando en la segunda mitad. Guardando esperanza de que esto no se haya sentenciado en las dos pugnas anteriores, la antesala de esta crono tiene chances de mantenerla impredecible. No se confundan: en una crono esos 9.7 km al 4.3% son tanto o más diferenciales que un puerto duro en un día de alta montaña.
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Etapa 19: Gap › Alpe d’Huez (128 km)

No es un gran encadenado alpino, pero el final es mítico y eso se lleva las miradas de todos. Increíblemente es un unipuerto fácil de controlar y que nos reserva lo mejor para ver acción en esas 21 curvas de herradura donde se han escrito páginas doradas de la historia de este deporte. Cualquiera es débil ante la tentación de levantar los brazos en esta cima y por eso son pocas las dudas de que este será otro mano a mano. La trepada en si misma consta de 13.8 km al 8.1% y las mencionadas curvas representan un escollo extra ya que obligan a relanzar la marcha constantemente.
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Etapa 20: Le Bourg d’Oisans › Alpe d’Huez (171 km)

Única etapa de verdadero encadenado: ¡son 5600 de desnivel positivo acumulado! Atravesamos las conexiones habituales de la zona, incluyendo Croix de Fer (24 km al 5.2%) o Galibier (17.7 km al 6.9%), que son ascensos largos, con pendientes importantes y sobre todo con altitud. El dibujo está perfectamente elaborado porque son breves las transiciones llanas entre puertos y porque no se acaba en alto, algo que obliga a las movidas lejanas si es que se quiere marcar una diferencia significativa. Si hubiera un ‘pero’ sería que para este punto, la cosa muy probablemente estará cocinada, por lo que habría sido óptimo apostar por una emboscada de este estilo a mitad de competencia, antes de que ya saben quien la sentencia.
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