Una de las tendencias del ciclismo moderno es la gran cantidad de días al año que pasan los corredores profesionales en los campos de altura. Algo que ha llevado a cambios significativos en sus vidas privadas o profesionales, pero también está afectando otros apartados como el calendario, con el Tour de Suiza recortado por ese motivo.
Con el paso de las temporadas y el incremento en la cantidad de días al año que deben estar en las alturas, se ha despertado la polémica. A punto tal, que los ciclistas prefieren no expresarse abiertamente al respecto porque sería quejarse de algo que hoy es parte clave y ya incorporada de la rutina.
Pero eso no implica que les agrade. Un corredor World Tour que estuvo en el Giro d´ Italia le contó a Cyclingnews que cada vez pasa más tiempo lejos de su casa y que los requerimientos son muchísimos ahora.
El dardo de Lefevere: “Las carreras parecen una interrupción”
Patrick Lefevere, histórico mánager de Soudal QuickStep, comentó que las cosas cambiaron tanto que casi parece que las carreras interrumpen los campos de altura. Los pocos que pueden darse el lujo de hablar son estrellas como Jonas Vingegaard, quien dejó clara su postura pero, afortunadamente, puede limitar eso.
Es que el danés ha optado por llevar a su esposa e hijos a las concentraciones, o al menos a algunas de ellas, para no estar tanto tiempo alejados. Otros, menos afortunados y adinerados, no pueden hacer lo mismo y pasan meses fuera de casa.
Alertados por las diferentes posturas, muchas de ellas negativas, desde el medio en cuestión contactaron a algunos “protagonistas” como Adam Hansen -presidente de la asociación de corredores- o al especialista Daniele Cardinale.
“La altura te da algo extra pero debes hacerlo con ganas”, dijo el ciclista anónimo. “Conozco a muchos que preferirían no ir a la altura, la mayorí no le dice a sus equipo, lo aceptan como parte del trabajo, pero no estamos seguros que esto sea sostenible o saludable”, lanzó.
Un dato interesante que muestra cómo los campos de altura impactan al pelotón es el ranking que cada año, evento a evento, arma ProCyclingStats, confirmando como citas top han tenido un menor nivel global debido a que muchas estrellas estaban en las concentraciones. Hoy se corre menos y se entrena más.
En ese marco, Lefevere fue irónico. “¿A quienes aún les gusta correr? La altura tiene sus beneficios, pero las carreras ahora parecen ser una interrupción entre campos de altitud”, evaluó el veterano.
¿Evolución científica o el sustituto limpio del dopaje?
La realidad es que la altura tiene beneficios reconocidos, muchos de los cuales antes solo se obtenían haciendo trampa. Por caso, el incremento en los niveles de hemoglobina están bien documentados y eso es parte de lo que buscan los atletas. Pero para ello deben pasar semanas en hoteles de montaña, rodeados por compañeros, masajistas y nutricionistas.
Otra mirada interesante la ofreció Tim Declercq, el ex corredor de Soudal conocido como el Tractor, que tiene un grado en ciencias del deporte. “Antes, cuando yo empecé, se creía que no se podía estar al máximo sin competir. Eso ya no es así. Y por varios motivos hoy los ciclistas compiten menos”, reflexionó.
Felix Gall, podio en el Giro, contó hace poco que casi no estuvo en su hogar entre enero y junio, alternando tres campos de altura diferentes con carreras como UAE Tour, Volta a Catalunya y Giro de Italia.
La respuesta de la CPA y el uso de tiendas hiperbáricas
El mencionado Hansen brindó su palabra, posiblemente parte de lo que el pelotón cree hoy en día. “Los corredores saben que sus carreras son relativamente cortas entonces la mayoría está dispuesto a ir a los campos de altura”, comenzó.
“Pasan mucho tiempo lejos de sus familias pero los beneficios son reales, y es positivo también que los corredores estén limpios y rindan a un nivel tan alto por ello en lugar de tentarse con el dopaje”, mencionó.
El problema es que son humanos. “Los ciclistas me dicen que les preocupa la cantidad de días extra que deben sacrificar de cara a las competencias. Deben viajar antes, sacrifican días de entrenamiento o familia. Por eso estamos de acuerdo en que compitan menos días y que también se debería incrementar el número de corredores por evento”, refirió.
Obviamente, para mitigar estos problemas, cada vez más ciclistas tienen tiendas hiperbáricas en sus casas, aún cuando son ruidosas o generan humedad. Los ciclistas buscan desesperadamente medios para no irse tanto tiempo de sus hogares.
Para Cardinale, el experto antes nombrado, hay que encontrar un equilibrio. “Hay que hacer que el ciclismo sea sostenible física y mentalmente. Depende de la UCI crear un ambiente que se pueda sostener para todos”, finalizó.
El debate está servido: el entrenamiento avanza de la mano de la ciencia y todo apunta a que hoy vivir en la altura es la clave para el súper rendimiento -junto con la alimentación- que los corredores tienen. En simultáneo, está a la vista que las exigencias son cada vez mayores y desde más jóvenes, algo que las partes tendrán que equilibrar de cara al futuro.
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