A medida que pasan las horas y los días se van conociendo más detalles de lo que hubo por detrás de los controles antidoping sorpresivos que Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar recibieron en sus hoteles el último domingo a las 2 y 5 de la madrugada, respectivamente. Una medida excepcional que trajo polémica desde los motivos que estuvieron por detrás hasta la igualdad con respecto a otros corredores del pelotón, como así también el dilema ético sobre si la lucha antidoping tienen que estar o no por encima del descanso y recuperación de los corredores, especialmente antes de una etapa de montaña clave del Tour de France.
No solo fueron testeados Pogacar y Vingegaard
En las últimas horas se conoció que los controles se hicieron con autorización de la justicia francesa. La ley de ese país establece que la ITA (Agencia Internacional de Testeos) solo puede realizar controles focalizados entre las 23 y las 6 de la mañana en caso de tener “sospechas serias” de algún tipo de violación antidopaje y que haya riesgo de perder la evidencia en caso de no realizar los procedimientos. La Justicia consideró que los argumentos -que hasta el momento desconocemos- de la ITA fueron suficientes y dio luz verde para que se ejecuten.
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“No creo que sea conveniente realizar pruebas masivas en el Tour de Francia, por ejemplo, y despertar a todos los atletas a las 3 de la mañana; eso no tiene sentido. Creo que se necesitarían sospechas muy concretas (sobre un atleta) y utilizarlas con mucha cautela”, había declarado Benjamin Cohen, director general de la ITA el pasado mes de abril a The Athletic.
La ley francesa está en línea con el reglamento antidoping de la Unión Ciclista Internacional (UCI) que establece: “A menos que el ciclista haya identificado un intervalo de sesenta minutos entre las 23:00 y las 6:00 horas, o haya consentido de otro modo en someterse a la prueba durante ese período, la UCI no realizará pruebas a un ciclista durante ese período a menos que tenga una sospecha seria y específica de que el ciclista pueda estar involucrado en dopaje”.
También la revista Cycling Weekly difundió, en base a fuentes anónimas, de que no solo Pogacar y Vingegaard fueron objeto de estos controles sorpresivos, sino que también ciclistas de hasta 8 equipos desde el inicio de la actual edición del Tour hasta la fecha. Es decir, básicamente corredores de un tercio de las escuadras del pelotón. Desde la ITA también corroboraron esta versión así como también desde la Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA).
La sospecha que habría activado los controles antidoping nocturnos del Tour: “He oído sobre hormonas de crecimiento”
Si bien aún se desconocen los motivos y los criterios bajo los cuales se consideró suficientemente “sospechoso” que corredores de diversos equipos del pelotón recibieran controles nocturnos, lo claro es que suelen ser especialmente útiles para detectar sustancias en microdosis que luego no son detectables pocas horas después. Es por eso que también se menciona el peligro de perder evidencia. Es precisamente lo que planteó el ciclista belga de Decathlon CMA CGM, Oliver Naesen, compañero de Paul Seixas. “Tenemos que tomarnos esto en serio. Al parecer, hay sustancias que permanecen detectables en la sangre solo durante tres horas. Hay que hacer el control en un momento en que importe, pero nadie se lo va a hacer a las 11 de la noche”, argumentó a HLN.
Si bien consideró “poco profesional” la modalidad, Naesen cree intuir sobre lo que buscan las autoridades. “He oído que buscan hormonas de crecimiento. ¿Quién ha sido pillado alguna vez usándolas? Es la primera vez que oigo hablar de una investigación sobre hormonas de crecimiento. Era algo indetectable y se usaba en los tiempos de desenfreno”.
Naesen pidió también equidad en los controles. Al ser consultado sobre si los controles se hubieran hecho si un candidato francés como Seixas no participaba del Tour, respondió: “Esa es una buena pregunta. En cualquier caso, es algo injusto que ni él ni Evenepoel fueran sometidos a esos controles”, respondió y afirmó que “no se puede descartar por completo” que la caída de Vingegaard se vincula con la falta de descanso.
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“Con la microdosis nocturna, todos habríamos sido suspendidos en 2001”
“La pregunta es: ¿dónde ponemos el límite? ¿Hasta qué punto deberíamos someter a los ciclistas a controles a cualquier hora del día? Eso no ocurre en ningún otro deporte. Si existen sustancias dopantes que solo permanecen en el organismo durante tres horas, entonces, por supuesto, es tentador. Sé que durante la época del Sky se habló de introducir controles nocturnos. Era un tema importante entonces. Creo que estaba permitido, pero no creo que llegara a implementarse”, manifestó Naesen, haciendo referencia a este reglamento que está vigente desde 2015 pero que por primera vez en este Tour de France 2026 se hizo uso.
Jonathan Vaughters, ex ciclista y actual director general de EF, considera efectivos estos testeos por hechos que sucedieron en el pasado, de los que los actuales corredores tienen que soportar. “Las pruebas a las 2 de la madrugada son una de las formas muy efectivas de prevenir el microdosaje de péptidos (EPO, hGH) y testosterona. ¿Si la UCI nos hubiera hecho pruebas en 2001 a las 2 de la madrugada? Todos habríamos sido suspendidos y habríamos ahorrado al deporte 25 años de drama. Es lamentable que Tadej y Jonas tengan que expiar la mierda que nosotros hicimos. Sin embargo, cambiaría algo de sueño perdido por algo de credibilidad ganada. Debería disculparme con ambos, honestamente”.
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