En una situación ideal, Mattias Skjelmose habría sido el líder absoluto de Dinamarca para el Mundial de Montreal, con Mads Pedersen quizás medio escalón por detrás. Pero el error garrafal de Lidl-Trek le costará su participación allí y los daneses difícilmente saquen algo del evento.
Es que Skjelmose renunció a competir y Pedersen llegará convaleciente, tras haber abandonado la Vuelta a España enfermo. El de Lidl-Trek, en cambio, siguió hasta el final y se hundió, perdiendo el top 10 de la general los últimos días de carrera.
“Mi cuerpo no da para más”: la confesión de Skjelmose tras la debacle en La Vuelta
“No es lo más inteligente ir a Canadá para el Mundial. Le avisé al seleccionador Michael Morkov que debo renunciar porque mi cuerpo no da para más”, reveló en TV2. “Necesito irme a casa y descansar, no puedo ofrecerle a la selección lo que yo había podido hacer inicialmente”, añadió.
“Alguien deberá reemplazarme”, sentenció el ciclista, 6º en el pasado Tour de Francia, quien marchaba en esa misma posición en la ronda española hasta su debacle en la semana conclusiva. La cuestión es que los daneses no tienen un corredor con sus características.
Charmig al rescate y el debate sobre las presiones de los equipos antes del Mundial
Por el momento, los elegidos son Andreas Kron, Michael Valgren, Mikkel Honoré, Søren Kragh Andersen, Kasper Asgreen y Mikkel Bjerg. Y quien tomará el puesto de Mattias será Anthon Charmig, 3º en el GP de Québec.
Evidentemente, Skjelmose y el equipo apostaron por la recuperación en carrera, algo que se ha visto muchas veces y que suele funcionar dependiendo el grado de enfermedad que cada organismo tenga. Pero también es usual que no sea la solución y en su caso así sucedió.
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Adicionalmente quedará sobre la mesa el debate sobre los intereses contrapuestos entre quienes pagan el salario a los ciclistas y las selecciones nacionales. Por ejemplo, los últimos días han sido noticia los miembros de UAE Team renunciando en masa al Mundial para “ayudar” a sumar puntos a su escuadra en lo que resta de temporada.
Amén del dinero que les pagan y las presiones ejercidas, posiblemente se haya perdido un poco el interés por parte de los protagonistas de portar sus colores patrios. Así lo aseguró el histórico Patrick Lefevere, quien recordó que en una época los ciclistas esperaban al lado del teléfono con los dedos cruzados el llamado de su seleccionador.
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