Hace años que hay quejas alrededor de las “ayudas” de las motos de carrera en determinadas situaciones. Pero lo que no se había escuchado hasta ahora era que los organizadores estuvieran orquestando finales más emocionantes a través de la influencia de dichos vehículos motorizados. Pues bien, esa es la acusación de un reconocido ciclista World Tour.
A sus 36 años y en el pelotón internacional desde 2012, el neocelandés George Bennett ha visto de todo y su palabra merece atención. Este ciclista, alguna vez top 10 en Vuelta y Giro, miembro de UAE y Visma, ahora milita en el NSN y ya no tiene nada que probar. Tal vez por eso hable con tanta soltura.
La cuestión es que el escalador kiwi se despachó sin pelos en la lengua para hablar del polémico asunto de las motos y encontró un ángulo novedoso para hacerlo. “Lo que creo que está sucediendo en muchas ocasiones es que los organizadores están orquestando algunas de estas situaciones”, lanzó.
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“Seguramente dicen ‘vamos a mantener la motocicleta con cámara bastante cerca de los corredores hasta que creamos que se está entrando en terreno peligroso’”, continuó. Enseguida ofreció un ejemplo: “Lo vimos claramente en el Giro. Había una escapada con tres ciclistas, ninguno de peso, siendo cazados por 15 corredores de los equipos de sprinters más importantes. Los mejores se estaban dando relevos atrás y no lograban cazarlos”, recordó.
“Allí se equivocaron. Se suponía que las motos se iban a apartar y el pelotón los alcanzaría en los últimos kilómetros. En cambio, la fuga se sostuvo y ganó el parcial”, narró. En ese punto es bueno mencionar que la influencia de los autos motos y hasta helicópteros está largamente comprobada y hay reglas estipuladas al respecto. Otra cosa es que se cumplan efectivamente. Y en la Corsa Rosa, hay que decirlo, es donde históricamente se ha flexibilizado la ayuda de las motos.
“Terminó convirtiéndose en una pulseada entre los sprinters y las motos”
Bennett no se quedó allí y siguió dando ejemplos en sus declaraciones a The ACC. “Hubo una etapa en la que perseguíamos a un corredor de Lotto Intermarché dando relevos a tope. Pese a ello, casi no hubo recortes. No le podíamos dar alcance durante 30 o 40 kilómetros”, aseguró.
“Cuando restaban 10 kilómetros le rebajamos casi un minuto en cuatro kilómetros. Allí es donde pensamos que las motos se habían apartado”, redondeó. Habla del día que Liam Slock batalló en solitario y estuvo cerca de sorprender al pelotón.
“Luego de eso modificamos nuestras tácticas y en vez de permitir que una escapada sacara varios minutos, siempre se las mantuvo cerca, a alrededor de un minuto”, reveló. Así quedó expuesto uno de los motivos por los que este año el lote no dejaba que las fugas tomaran sus habituales márgenes o, si lo hacían, eran recortados rápidamente aún bajo riesgo de que se descontrolara el parcial.
“Terminó convirtiéndose en una pulseada entre los equipos de sprinters y las motocicletas”, ironizó para cerrar.
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Un fenómeno bajo la lupa que exige respuestas
Si bien estos últimos años hubo múltiples acusaciones, en los últimos meses el asunto se incrementó. Y en el Tour de Romandía posiblemente llegó a su techo cuando -justamente- acusaron a la organización de ayudar al mismísimo Tadej Pogacar con las motos y hasta las compararon con dopaje.
La realidad es que los dichos de Bennett quedarán en eso: palabras. Porque no puede probarlos. Pero no dejan de ser un nuevo llamado de atención para quienes deben dirigir el circo si pretenden evitar que el mismo se arruine. Se trabaja desde hace tiempo en una solución, pero mientras la misma es efectiva, los mismos jueces que a veces castigan ridiculeces deberían estar más atentos a intervenir en estos hechos que son más relevantes que el uso de medias cortas o refrigerantes.
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