El mercado de pases arde por estas fechas, y cada vez el frenesí comienza más temprano en el calendario. En el caso particular de Visma – Lease a Bike, parecen tener bastante claro el panorama, aunque eso no sea necesariamente algo positivo. Es que su plantilla de cara a 2027 tiene poco margen de maniobra de cara a incorporar corredores top, tengan o no el presupuesto.
Cupos al límite: ¿Por qué Visma no tiene margen de maniobra?
La última información habla de que los neerlandeses le renovarán el contrato a Edoardo Affini, uno de los gregarios rodadores de la escuadra. Si sumamos el ascenso ya confirmado desde el equipo de desarrollo de Matisse Van Kerckhove y se ratifica a la extensión del contrato de Christophe Laporte, sólo se liberarán dos plazas con el retiro de Steven Kruijswijk y la probable baja de Loe Van Belle tras la expiración de su vínculo.
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Eso dejaría el orgánico de la siguiente campaña en 27 pedalistas para un máximo de 30 permitidos. El detalle es que la última vez que la escuadra neerlandesa usó todos los cupos fue en 2022, desde entonces su número de atletas osciló entre 28 y 29. Esto permite flexibilidad por si se quiere realizar una incorporación o promoción en el medio de una temporada.
El factor Jai Hindley y la billetera de los Países Bajos
Asumiendo que mantendrán ese margen de reserva, sólo podrán incorporar dos ciclistas para 2027. Uno sería Jai Hindley, el tan esperado reemplazo de Simon Yates, un vueltómano vigente que no ofrece problemas en trabajar para otros y, de hecho, está presionando para estar en el próximo Tour de France como gregario tras haber sido tercero en el Giro.
Un dato extra es que Visma no tiene problemas económicos reales, al menos no todavía, pero tampoco le sobra demasiado. Para atraer a Hindley deberán ofrecerle algo jugoso, mermando su capacidad financiera para otras contrataciones. Semanas atrás lo daban por sentado su incorporación pero la última información de Wielerflits siembra algo de dudas pues otros equipos también se sumaron a la puja.
El futuro llega desde el equipo de desarrollo
Más allá de Hindley, Visma buscará (si elige llenarlo) el lugar remanente ya sea con un fichaje externo o una promoción del equipo de deasrrollo: generalmente Visma asciende a más de un corredor del devo. En ese marco, hay dos ciclistas que aparecen como los mejores candidatos: por un lado, Elliot Rowe, británico que preparan desde el año pasado. A sus 20 años tiene un perfil promisorio como puncheur y, por caso, atesora parciales en el Tour de l´Avenir o Alpes Isére Tour, así como podios en Il Piccolo Lombardia o la Coppa Citta’ Di San Daniele.
El otro candidato es el norteamericano Ashlin Barry, hijo del ex US Postal Michael Barry, que ya sabe lo que es ganar entre profesionales puesto que alzó los brazos en una etapa del Olympia’s Tour (2.2). Se trata de un clasicómano y su enorme tamaño (1.92 m y 77 kg) lo convierte en un prospecto al que en Visma valoran mucho. Fichado en 2024 cuando todavía era junior, su contrato prevé un eventual ascenso al equipo WorldTour. Una opción alternativa, aunque más pensando en 2028, puede ser un velocista como Henry Hobbs que podría ocupar el puesto vacante del desdichado Olav Kooij.
El abismo post-Vingegaard y el éxodo de contratos en 2028
La próxima temporada será clave en el apartado de contratos para los neerlandeses. Por un lado, porque aún deben resolver la incorporación de un sponsor titular de peso para suplantar la salida pactada de Visma para fin de 2026. Asumiendo que como siempre logren eso, luego deberán negociar vínculos con una veintena de corredores o ponerse a fichar nuevos, porque apenas cuentan con 8 nombres con algo firmado para 2028. La expiración de contratos también es una buena oportunidad de renovar plantilla, algo que no podrán hacer del todo para 2026.
Uno de los que tiene vínculo para 2028 es Jonas Vingegaard, que por cierto tendrá 32 años cuando acabe su unión con la estructura. Al margen de si para ese entonces todavía rinde deportivamente, está a la vista que Visma no tiene un reemplazo de su talla y que si eso no cambia enfrentarán una reestructuración complicada, al menos en lo que a vueltas por etapas refiere. Por supuesto, es muy dudoso que haya patrocinadores que desembolsen dinero si no hay un vueltómano competitivo en un Tour de France.
En el otro extremo están Matthew Brennan y Matteo Jorgenson, ambos con contrato hasta 2029 y los únicos con presencia garantizada, junto a Wout Van Aert que tiene vínculo vitalicio. Como se aprecia, Visma tendrá un problema este año por lo limitado del margen de maniobra, pero también una oportunidad de cara a mediano plazo con los vínculos que expiran en 2027.
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