Como siempre que alguien logra algún tipo de éxito, el resto intenta saber qué se esconde detrás. Y en el ciclismo eso usualmente apunta a cómo se prepara o qué materiales usa. En los días que corren, muchos quieren saber cómo se entrena Brandon McNulty, flamante campeón mundial de ruta.
Y lo primero que deben saber es que, contrario a lo que ahora se acostumbra, el norteamericano no hace entrenamientos en altura sino que rueda cerca de su casa, en el desierto, a primera hora de la mañana. Al menos así lo hizo entre su abandono en el Tour y su título arcoíris.
Lo primero, se tomó diez días de descanso, seguidos de cinco jornadas de zona 1 y 2, sin intervalos ni nada estresante para el cuerpo. Unas dos o tres horas diarias, no las cinco o seis que se acostumbran.
Sobrecarga progresiva y series a 500 vatios: la rutina de intensidad del estadounidense
Luego, según recopila Velo, llegó su primer entrenamiento serio, intervalos de fuerza de cuatro minutos, algo que realizó recurrentemente. Más específicamente, Brandon hizo 7 x 4 minutos a 45 revoluciones, con un pico de frecuencia cardíaca de 170 pulsaciones por minuto. Con su historial, se tratan de sesiones de umbral a un estimado de 450 vatios.
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Al día siguiente tocaron tres series de 30 minutos con un ritmo cardíaco de entre 155 y 165 pulsaciones. Lo más probable es que haya hecho zona 3, algo que no es tan demandante pero a lo que hay que habituarse. Un entrenamiento muy conocido por los profesionales, especialmente para los que acostumbran a ganar en solitario.
El norteamericano fue aplicando la sobrecarga progresiva y, unas semanas después, completó tres series de 35 minutos, y en lo que al entreno de intervalos de fuerza, lo repitió pero sumando sprints de 30 segundos al final de cada serie, sin olvidar que hizo una serie adicional respecto de las siete previas.
Posteriormente intercaló algunos días en zona 2, recuperándose. Acto seguido, hizo una salida de resistencia de dos horas y, al llegar a casa, realizó una sesión de rodillo con protocolos de calor. Al día siguiente volvieron los intervalos largos, pero ahora fueron 40 minutos cada uno.
Lo que sucedió luego fue interesante: McNulty realizó otra sesión de umbral al día siguiente, pero esta vez 2×20 min, sesiones diseñadas para aclarar lactato, incluso a potencias elevadas. Y al final de esa semana, realizó 6x 4 min de VO2Max seguidos por 6x 30 seg sprints. Un entrenamiento durísimo que él aplica cuando quiere afinarse para una carrera.
Estos son los que permiten a Brandon atacar luego de cuatro horas de competencia. Pero había más, porque dos semanas antes de las clásicas canadienses, sumó otro trabajo de alta intensidad: días consecutivos de sprints 5x 15 segundos, luego 3x 6 min (con 40/20 segundos a 700 vatios).
Adaptación al calor a 40 °C y descanso en casa: las claves que reemplazaron a la altura
Las últimas semanas previas a Montreal, McNulty hizo muchos entrenamientos de adaptación al calor, al menos dos por semana. Normalmente luego de salidas de resistencia de dos o tres horas. Y adicionalmente incluyó dos bloques de cinco minutos incrementando el esfuerzo hasta llegar al máximo.
A medida que se acercaba el objetivo, el de UAE empezó a realizar más sesiones de zona 4 y 5, bajando las de zona 3. Llegó listo a Canadá y estuvo muy fuerte en el GP Montreal, donde fue podio detrás de Isaac Del Toro y Paul Seixas.
El trabajo estaba hecho y, la semana previa al Mundial, rodó 13 horas en lugar de las 20 habituales. Un repaso a los días previos a su conquista: hizo la crono (y fue 4º) el domingo, rodó tres horas al día siguiente y el martes sumó cuatro horas y media con algunos sprints de 30 segundos. El miércoles hizo cinco horas de resistencia, el jueves incluyó 4 x 4 min Vo2Max seguidos de 4×30 seg sprints. El viernes rodó en calma y luego hizo 3×2 min Vo2Max y 2 x 3 min 40/20. El sábado , unos 10 minutos de tempo.
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Una aclaración, McNulty es un ciclista profesional y sus protocolos no deberían ser imitados. Dicho eso, lo que hace no es lo usual en el pelotón, ya que entrena apenas 20 horas por semana pero, al mismo tiempo, con mucha intensidad.
Las puntos clave son la sobrecarga progresiva, las sesiones de intervalos específicos y el tiempo en familia. El pedalista aprecia mucho sus estadías en casa, porque mientras muchos padecen las concentraciones en altura, él va a su hogar, donde el punto más alto es el Monte Humboldt, cuya cima se encuentra a 1585 metros.
Casi todos los ciclistas profesionales acuden a lugares de gran altitud antes de una carrera importante, y muchos realizan varias concentraciones de este tipo al año. El entrenamiento en condiciones de calor puede sustituir en cierta medida al entrenamiento en altitud, pero el matiz importante aquí es que no sabemos exactamente qué hacía McNulty. Existe la posibilidad de que durmiera en una tienda de hipoxia durante este ciclo de entrenamiento o que utilizara un dispositivo de hipoxia intermitente.
Por último, resaltar que además de las sesiones de adaptación al calor en rodillo, Brandon entrenaba cada día en las agobiantes temperaturas de Arizona, siempre entre 35 y 40º. Un refuerzo a sus sesiones indoor, sobre todo porque los intervalos eran de entre 400 y 500 vatios.
Un ciclista atípico que consigue resultados y, mientras lo haga, nadie condicionará sus métodos. Eso sí, siempre quedará la incógnita de si podría ser aún mejor aplicando los métodos que tantos frutos le otorgan a quienes dominan el pelotón.
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