Se termina la temporada y uno que no la recordará con particular cariño es Joao Almeida, quien pasó de ser uno de los mejores de todo el pelotón en 2025 a vivir un calvario en el curso que dice adiós. El portugués no estuvo nunca en forma y, obviamente, no entregó los resultados esperados para quien es uno de los líderes del UAE Team Emirates.
Almeida nunca descubrió realmente qué problemas tuvo en el comienzo, cuando debió ser apartado antes del Giro d´Italia, donde iba a portar los galones. Pero encima, luego de eso, la fortuna no lo acompañó y, entre lesiones y otras enfermedades, jamás gozó de continuidad.
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Tan malo fue 2026 para él que comenzó una entrevista aferrándose a una superstición puesto que se le posó una mariquita en el hombro, y dicen que las mismas dan suerte. “Ojalá se quede conmigo”, lanzó poco después de bajarse del Mundial de Montreal.
“Me sentí mal todo el día, desde el inicio”, aceptó. Pero eso no es una novedad, así como tampoco que haya durado siete de las 12 vueltas al circuito canadiense, si su año fue horrible desde marzo mismo.
Caídas, enfermedades y falta de consistencia: el calvario de Almeida tras perderse el Giro
Vale la pena recordar que le fue bien en la Comunidad Valenciana y Volta ao Algarve, pero luego en Catalunya todo se torció, canceló su participación en París Niza y el Giro d´Italia, y nunca más estuvo al nivel previsto. “Honestamente, tuve una mala suerte tremenda”, dijo a Cyclingnews.
“En el Tour de Polonia me caí, me enfermé antes de la Vuelta a España. Entonces mi consistencia en términos de entrenamiento fue cero”, tiró. Y eso se trasladó a los resultados competitivos, donde además ni siquiera rindió como gregario.
“Tuve problemas constantemente, es complicado ganar forma de ese modo”, añadió el portugués. “El equipo me apoyó mucho, entonces quiero devolverles la confianza. Ha sido duro, pero lo lograré”, anticipó. “Haré todo lo posible por volver a la normalidad y ganar competencias nuevamente”, amplió.
El contraste con un inolvidable 2025 y la férrea competencia a la sombra de Pogačar
Es entendible que aspire a eso cuando, solo en 2025, logró títulos en la Itzulia (y dos etapas), Tour de Romandía y Tour de Suiza (otros dos parciales). Pero además, fue subcampeón de la Vuelta a España donde se impuso frente a Jonas Vingegaard en el mítico Angliru. Y para redondear el año, fue 2º en Algarve y Comunidad Valenciana, y 6º (más una etapa) en París Niza.
En lo inmediato, Joao irá al Campeonato Europeo para ver si logra aportar algo a Portugal, mientras que con UAE no tiene nada previsto en lo que queda de temporada. Pero lo que es seguro es que necesita volver por sus fueros o quedará relegado rápidamente en el escalafón interno de una plantilla repleta de talento en la que nadie espera y todos los que pululan a la sombra de Tadej Pogacar aspiran a liderar cuando el esloveno no está presente.
Párrafo aparte para sus afecciones, porque nunca se le puso nombre al bajo rendimiento que lo lastró en la primavera. Basándonos en antecedentes de tantos otros y por los síntomas similares a los de la gripe, no sería una sorpresa si en algún momento de los próximos meses el corredor o el entorno hablan de un citomegalovirus, algo que no tiene tiempo determinado de recuperación y solo se acaba con tiempo y descanso.
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